Capitulo 6 parte 1

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- ¿Podrías quitar esa cara? - Camila estaba jodida con mi actitud

- No - Aún no perdonaba el hecho de que no me haya podido apoyar

- Si quieres llámalo y dile que se ven en el motel

- ¿En serio? - Pregunté con alegría renovada

- Por supuesto que no Jo. Es un imbécil, enfermo mental - Camila le dio un trago más a su bebida

- ¿Por qué lo llamas enfermo mental?

- Porque eso es lo que es

- ¿Como lo sabes? - Camila puso los ojos en blanco

- Lily le contó a mi mamá que Max era demasiado grosero, rebelde y muchas otras cosas más de pequeño.

- Tú lo has dicho de pequeño

- Como sea, no quiero que estés con él

- Dame un sola razón Camila - Mi mejor amiga solo levanto la mirada y al parecer vi dolor en su mirada.

- Porque te destruirá

- Será solo sexo

- Conociéndote no lo creo, para ti será algo más que crecerá y cuando quieras no podrás detenerlo, él por supuesto no se enamorará de ti y tú estarás una vez más lastimada.

Me quede por un momento estática ante sus palabras, quise evitar llorar por la crueldad de las mismas pero ¿Si logro cambiarlo?

- Pero...

- Jo, te quiero demasiado, si quieres ten sexo con él, pero por favor no te enamores, solo te utilizará serás una más en su lista.

Sus palabras por supuesto me lastimaron, pero ¿Que mejor remedio que el alcohol?

Así termino mi noche, vomitando en el baño de Camila, mientras cantaba Chandelier a todo pulmón

- ¡Solo vomita! - Escuche a Camila desde afuera, mientras cambiaba la canción.

Vertí en el inodoro todo el alcohol que había ingerido esa noche y me puse a llorar abrazada de la tasa del baño ¿Podía ser más patética?

- ¡Ya no querrá nada conmigo! - Le grite desde adentro.

- ¡Olvídalo!

- ¡No puedo! - Volví a llorar como loca.

Por fin después de muchos "Moriré virgen" salí del baño, Camila estaba acostada en su sillón cantando una canción de Adele.

- Aliméntame - Le recriminé

- Ahí hay comida... Tómala por ti misma - Alce los hombros y me dirigí a la pequeña cocina.

Me tope con "osito" el perrito de Camila y lo tome entre mis brazos abrazándolo con ternura

- ¿Verdad que tu si me quieres?

- Si, osito te ama - Contesto Camilia

***

No tengo idea de como pude llegar en una pieza a casa y mucho menos como pude estacionar correctamente mi lancha, la maldita resaca estaba al tope.

- No vuelvo a tomar - Me dije a mi misma, mientras tomaba mi celular y comprobaba que no le haya enviado a Max algún mensaje con la palabra "púdrete" o "puto"

Al parecer todo estaba en orden, pero esa maldita sensación de anoche aún persistía.

Simplemente me levante y me aliste para ir a desintoxicarme al yoga... ¡Maldito Max!

No sé qué cara tenía, pero cuando Marcel me vio hizo una cara de espanto que no podía con ella.

- ¿Estuvo bien anoche Jo? - Lo miré y me deslice en el banco frente al mostrador

- Algo así - De nuevo le conté absolutamente todo a Marcel, quien como siempre me dio uno de sus estupendos consejos.

- Déjalo así, si quiere te buscará - Tenía razón. Quien iba a perder su virginidad era yo no él.

No sé cómo pude hacer la clase, pero casi desfallecía a mitad de la clase, sude nuevamente tanto, pero al final de la clase la resaca estaba casi al olvido.

- Tu tranquila Jo, si es para ti se dará, sino algo mejor vendrá - Me despedí de Marcel y me fui directamente a casa.

Pase la mayor parte de la tarde viendo películas para mujeres con el corazón roto ¿Porque demonios veía eso? Ni yo misma lo entendía.

En punto de las seis de la tarde recibí el mensaje que tanto esperaba, Max al final después de todo si me busco.

Hidden Sex (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora