Todo en la vida de Maximiliano García era perfecto, salía con las mujeres que quería, follaba y nada más importaba.
Hasta que un día... Una notificación cambió su vida.
"Tienes una solicitud de amistad de Jo Calmot"
Normalmente recibía al menos unas diez solicitudes por día, todas de hermosas y ardientes mujeres.
Pero al ver a Jo, algo se encendió en su corazón, no era muy hermosa, pero había algo en sus ojos... Aquél empedernido mujeriego, sin saberlo, se había enamorado.
Sin dudarlo, acepto la solicitud, mientras comenzaba a pasar
- ¿Qué haces? - Una joven de cabellos castaños y ojos azules, había irrumpido en la habitación con bastante familiaridad <<¿Cuándo - aprenderá?>> Se dijo a sí mismo. Hacía algún tiempo salía con aquella chica, pero solo era por la alianza entre sus padres, Max no amaba a nadie.
- Nada Samira - Bajó la pestaña de la red social
- ¿Qué te parece si salimos al centro comercial? - No le apetecía hacerlo, pero debía complacerla en todo
- Por supuesto...
Durante su paseo por el centro comercial, no evitaba ser envidiado, Samira era muy bella y tenía un gran corazón, pero este era opacado por su egoísmo y soberbia.
- Me gusta ese vestido - Samira señalo la vitrina.
Max solo frunció el ceño, su papá le había dado dinero para comprarle a Samira lo todo lo que quisiera.
- Vamos - Tenía que fingir demasiado bien.
Desde el secuestro de su padre, las cosas se habían venido abajo para él, hace años, debió haber terminado la Universidad, pero se habían quedado en la miseria, de no ser por su madre, hubieran muerto de hambre.
- ¿Que tal me veo? - Samira salió del vestidor
- Perfecta...
***
Cuando por primera vez hizo contacto con Jo, el pecho de Max se agrandó, pero era demasiado terco para comprenderlo, no se podía permitir sentir algo por esa chica.
Era simplemente encantadora, pero no podía ofrecerle nada más que sexo, desde la primera vez que la vio bajarse de ese viejo auto, su corazón latió, sabía que ella sería su ruina.
- Hola - Desde ese momento, una mirada oscura, capturo su corazón, tenía infinitos, grandes planes para ella.
***
Haber sido el primero en la vida de Jo Calmot, lo había llenado de júbilo, pero ella era triste, lo supo desde que clavó su mirada en sus ojos, tan diferentes a los de Samira.
Si pudiese comparar ambas mujeres en su vida, Max se hubiera percatado de que ambas eran completamente diferentes, Jo, por su parte, era simplemente encantadora, pero ese mismo encanto era la tristeza que la embriagaba y la mataba poco a poco.
Samira, en cambio, era la personificación de la belleza y pureza, sin una sola cicatriz, su alma aún era pura, su cuerpo, más sin embargo, no había sido de él, por lo cual, Jo era más de él.
Los días pasaban y su obsesión con la pelinegra aumentó, creció, hasta un punto inimaginable, pero él sentía en su interior que no la amaba, más sin embargo, algunas veces, cuando perdía la razón, le decía lo que sentía... Lamentablemente, ella tampoco lo escuchaba.
La primera vez que la dejó, fue por Samira, porque sentía que le fallaba, pero no podía apartar a la chica de grandes curvas de su mente, no lo resistió mucho, ella tampoco hacía nada porque ese sucio juego se terminará.
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Hidden Sex (Editando)
RomanceEl sexo no es amor... "De vez en cuando te recordaré con aquella vieja canción, dejaré que sus acordes y melodías hablen de nuestra historia, tal vez derrame algunas lágrimas o se me escape alguna sonrisa, pero cuando nuestra canción termine, tú vol...
