Una mañana solo había ocurrido. El príncipe nuevamente había trasnochado un poco más de lo debido, y probablemente fue a causa del sueño que cargaba encima por recién despertarse, pero cuando la luz matutina le dió directa en los ojos hizo el gesto con su mano que habitualmente hacia para correr las cortinas y bloquear un poco la luz. Y para sorpresa de todos, el gesto funcionó y las cortinas se cerraron.
Todos los sirvientes quedaron mudos de asombro e incluso el mismo príncipe despertó de golpe al darse cuenta de lo que había hecho. Por un momento todo quedó en silencio, entonces el joven dió otro manotazo más brusco con todo el brazo y las cortinas se abrieron de par a par dejando la habitación bañada por la luz de sol.
Todos supieron que por fin el príncipe estaba recuperado, y para Hendrick eso significaba solo una cosa...
Azael por su puesto había empezado la mañana mucho más emocionado luego de aquel descubrimiento. Su ánimo se había reestablecido tanto que parecía el mismo príncipe de antes —a excepción de que por su emoción se veía como si quisiera dar saltitos en vez de pasos—, y casi que cada dos segundos invocaba flamas en su mano o procuraba mover cosas que ya tuvieran su escencia por haberlas tocado previamente dándole algún que otro sobresalto a los soldados.
Así fue todo el recorrido hasta el comedor en donde príncipe y lobo se separaron como siempre, pero ésta vez Hendrick no se sentó a comer con sus compañeros como lo hacía habitualmente, más bien se acercó a uno de ellos y lo llevó aparte un momento interrumpiendo la comida del contrario.
—Hamill, necesito pedirte un favor y se que tú eres el más indicado para ésto —le dijo el lobo ya a solas usando un tono más bajo y confidencial.
—Claro capitán, puede pedirme cualquier cosa.
Oír qué lo llamaban por su título fue una mezcla de emociones de felicidad y a la vez desagrado. Se sentía orgulloso de su título luego de todo lo que había trabajado por conseguirlo en el pasado y claro que le hacía feliz que aún fuera reconocido como el capitán de la guardia élite a pesar de estar ahora en otro puesto, pero tampoco se sentía merecedor de todo ese reconocimiento.
—Necesito que cuides del príncipe mientras me encargo de unos asuntos pendientes —pidió tratando de mantener su seriedad impasible— tal vez en media hora el príncipe termine su desayuno, debe ver al médico y según lo que él le diga seguir o no sus pendientes del día.
—Me haré cargo entonces, tranquilo.
Hamill regresó a su asiento para acabar de comer de prisa y Hendrick ni si quiera tocó una hogaza de pan a pesar de su apetito matutino, simplemente se marchó del comedor y se preparó para confrontar al rey.
Conocía bien ya los protocolos y todo lo demás, así que se encargó de escribir su confesión sobre los hechos sin omitir detalles; sobre la apariencia de Gwendolyn; las sospechas de la bruja; su ira repentina contra el príncipe y lo ocurrido en lo bosque. Ni si quiera notó que no había sido realmente sincero al omitir que fue idea de la bruja el susto que debía llevarse el monarca y que acabó en tragedia por poco, pero aún así se aseguró de dejar la confesión lista y firmada antes de dirigirse hacia el despacho donde el rey habitualmente pasaba su tiempo encargándose de sus deberes como gobernante.
La espera no tomó demasiado gracias a los dioses porque los nervios se lo estaban devorando por dentro, y aunque el rey parecía sorprendido de verlo ahí esperándolo, supuso que por eso otro de los soldados había ido a recoger a su hijo, así que sin mucha más espera lo hizo pasar al despacho para hablar. Y mientras Arthur se sentaba en su cómoda silla, el lobo dejó las hojas que traía en mano sobre el escritorio de caoba permanenciendo firme frente a él.
—Quien atacó al príncipe en el bosque fui yo majestad, no fue una práctica ni fue accidental —soltó el lobo tan de golpe que el rey quedó mudo— y esa es mí confesión escrita y firmada. Lo que ocurrió fue que cuando vi a Gwendolyn deformada de esa manera una ira repentina me nublo el raciocinio, y cuando ella insinuó que había sido el príncipe Azael el responsable no lo pensé, seguí su aroma hasta el bosque y lo confronté. Estaba furioso e intenté atacarlo pero el príncipe uso su magia primero sin intención de herirme y luego todo salió mal. Cuándo me vi atrapado por su hechizo de cadenas solo comencé a pelear por soltarme, y cuando lo hice el príncipe se desvaneció.
ESTÁS LEYENDO
El Príncipe Bastardo [Libro 1]
FantasyTodo empezó con un llanto... Un llanto que sonaba débil en medio del bosque, pero que fue tan poderoso como para cambiar cientos de vidas, incluyendo a la misma realeza. Pero esta no es la historia de un llanto, es la de un príncipe bastardo. La de...
![El Príncipe Bastardo [Libro 1]](https://img.wattpad.com/cover/264702384-64-k570363.jpg)