Cap. 5 Confesiones al atardecer

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MESES DESPUÉS...

Caleb y yo ahora somos súper amigos, casi como hermanos. Y pensar que solo nos conocemos desde hace poco más de dos meses. Hay una conexión especial entre nosotros... o al menos eso es lo que yo siento. Él es muy cariñoso conmigo, pero no sé si ese cariño es el mismo que yo le tengo. ¿Será amor… o solo amistad?

—¿Qué hay, pequeña?

—¡Vaya, Caleb! Por fin llegas, ya pensaba que no vendrías. Uff, por fin es viernes. Qué ganas tenía… esta semana se me ha hecho eterna.

—Ya… Oye, Nicole…

—¿Sí? —Lo miré curiosa.

—El finde que viene voy a ir a la playa con mis padres, y me han dicho que puedo invitar a alguien. ¿Por qué no vienes tú?

—¡Oh, claro! Me encantaría.

Intenté aparentar tranquilidad, pero por dentro estaba enloqueciendo. Entre saltos de emoción y temblores de nervios, no podía creer que Caleb me hubiera invitado a pasar un fin de semana con él.

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UNA SEMANA DESPUÉS...

Hoy me voy a la playa con Caleb, y estoy realmente nerviosa. Estaba preparando mi pequeña maleta para el finde cuando mi hermano apareció en la puerta de mi habitación.

—Bueno, lo dicho hermanita: ponte crema, no hables con desconocidos y ni se te ocurra beber alcohol —dijo señalándome con el dedo como si fuera papá.

—Madre mía, Chris, te has tomado en serio eso de hacer el papel de papá y mamá —dije suspirando.

—Solo me preocupo por mi hermanita —respondió con una sonrisa.

De repente, unos brazos lo rodearon por la cintura y apareció la cabeza de Judy, asomando por su costado.

—Una cosa es preocuparse… y otra muy diferente pasarse, cariño. Nicole sabe cuidarse sola —dijo ella, defendiéndome.

—¿¡Judy!? ¿Desde cuándo estás aquí?

—Cuando me despedí de ti y cerraste la puerta, tu hermano me dijo que entrara por la ventana para que no supieras que me quedaba con él todo el fin de semana.

—¡Judy! —protestó Chris, tapándole la boca.

—Lo siento, Chris, pero no puedo mentirle —dijo ella, apartándole la mano.

—¿Por qué no querías que lo supiera?

—No quería que te enfadaras…

—¿Por qué me enfadaría? ¡Es mi mejor amiga!

—Y mi novia.

—¿Y qué? ¡Más razón para que se quede! —Le di un golpecito en el hombro con el puño—. Además, no estaré. Podéis hacer lo que queráis. Ya eres mayorcito, no tienes que pedirme permiso.

—Vale...

En ese momento sonó la bocina de un coche.

—Ese debe de ser Caleb. ¡Adiós! ¡Pasadlo bien!

—Adiós, enana —dijo Chris dándome un gran abrazo y un beso en la cabeza.

Después de que me fui, Chris se giró hacia Judy y la besó intensamente.

—¿Ves? Te dije que no se iba a enfadar.

—Pues yo nunca le dejaría traer a su novio a dormir aquí.

—Porque su novio no sería tu mejor amigo. Además, te has quedado a dormir cientos de veces.

—Sí… pero nunca conmigo.

EL AMOR DE TU MIRADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora