ˏˋ°•*⁀➷ || ❝¿𝐟𝐚𝐧𝐭𝐚𝐬𝐦𝐚𝐬? 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐨. 𝐲𝐨 𝐬é 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐟𝐚𝐧𝐭𝐚𝐬𝐦𝐚𝐬 ❞
────Gia y su madre están escapando. Escapan de su esposo loco y escapan de la mala vida. Cuando todo parece malo aparece una oferta indiscutiblemente perf...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
。+.。゚:;。+゚+。::゚。:.゚。+。。+.。゚:;。+゚+。::゚。:.゚。
capítulo treintaiocho " la feria (parte dos): la médium "
( i'm singing at a funeral tomorrow )
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Así que corrí. Corrí lo más fuerte que mis piernas pudieron con las botas de plataforma negra y en el terreno arenoso que suponía la feria. Fue todo un reto y solo detuve el paso cuando miré sobre mi hombro y Jax no estaba a la vista. Me paré lentamente, respirando con pesadez, definitivamente exhausta, y mirando a mi alrededores como una desquiciada. Jax era el último tema que quería tocar después de las declaraciones de guerra de Silena. Le pude haber dicho que no se preocupara, que estaba ahí para terminar con él, pero no quise darle el gusto.
Cuando mi respiración estaba más calmada y mis piernas dieron por responder de nuevo ante mi cabeza, comencé a vagar por los interminables pasillos de carpas que poco a poco formaban laberintos en los que no dudaba que la gente se perdiera de vez en cuando. Las carpas eran de lona de colores, algunas rojas y otras amarillas, y todas tenían la puerta cerrada pero un gran letrero de madera pintado a mano que decía lo que contenía cada una. Fuera de cada pequeña puertecilla de lona había un payaso muy aterrador que regulaba la entrada y al que tenías que pagarle para ver el espectáculo que se llevaba a cabo dentro del lugar.
Algunas eran más grandes que otras y algunos payasos estaban más tristes que otros. Honestamente todo eso de los payasos no me daba buena espina ni me encantaba, pero no podía importarme menos en ese momento.
Me pasé por el laberinto de colores y narices de payaso como una niña perdida o como un turista en roma: mirando por los agujeros de las carpas para ver que sucedía adentro. Un payaso malhumorado me notó husmeando y cerró el espacio con un quejido que me fue imposible escuchar. Le pedí perdón con una sonrisa torpe.