ˏˋ°•*⁀➷ || ❝¿𝐟𝐚𝐧𝐭𝐚𝐬𝐦𝐚𝐬? 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐨. 𝐲𝐨 𝐬é 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐟𝐚𝐧𝐭𝐚𝐬𝐦𝐚𝐬 ❞
────Gia y su madre están escapando. Escapan de su esposo loco y escapan de la mala vida. Cuando todo parece malo aparece una oferta indiscutiblemente perf...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
。+.。゚:;。+゚+。::゚。:.゚。+。。+.。゚:;。+゚+。::゚。:.゚。+。
capitulo once " problemas "
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¿Los muertos no comen? —cautelosa pregunté. El chico frente a mi miró la bolsa de hot cheetos que estaba entre nosotros, justo en el frente, escéptico. Parpadeó un par de veces y se acercó a ellos un poco para analizarlos más de cerca—. ¿Nunca... nunca has visto papas fritas?
—No, no puedo comer; estoy muerto. No lo necesito, ¿De qué sirve? —murmuró sin alejar la vista de la comida. Se separó lentamente y giró los ojos. Me miró con frialdad—. ¿Qué es lo que quieres saber?
Me quedé quieta bajo su mirada; estaba incómoda como el demonio.
—No lo se, es la primera vez que interrogo a un fantasma, imbecil. ¿Qué me recomiendas preguntarte? —lo miré con los ojos en blanco. Resopló.
—¿Sabes? Eres bastante grosera, Gia —dijo mi nombre con burla.
—Y tu eres bastante raro, digo, estas muerto, pero nadie es perfecto, Corbyn —dije su nombre de la misma manera.
—No te contaré una mierda.
Comenzó a levantarse del suelo y me apresuré a tomarlo de la mano rápidamente sin siquiera pensar en que yo no debía ser capaz de tocarlo. Pero podía. Yo era capaz de tocarlo, por qué la manga de su chaqueta se sentía cómoda bajo mi tacto y piel era real, suave y extremadamente congelante; tal y como la habitación con él adentro. Ambos nos detuvimos: nos quedamos quietos como estatuas y nos miramos uno al otro. Mi corazón se detuvo súbitamente y sentí que me quedaba sin aire en el cuerpo. ¿Era aquello gracias a que él estaba muerto o...? Corbyn miró nuestro agarré: su muñeca atrapada con firmeza entre mis dedos flacuchos y luego me miró a mí con atención y mucha confusión. Relajó el rostro y jaló su brazo para hacer a mis dedos ceder. Tomó su muñeca entre su otra mano y me miró con recelo. Se aclaró la garganta.