Pasaron dos días, el primero mi casa parecía un hostal gratuito, me sentía como un organizador de habitaciones de hoteles.
Levin, Andy y Lydia pensaron que era mucho más sencillo que se quedasen conmigo, como Malia avisaría con poco margen de tiempo, era mejor estar unidos. Yo no lo veía muy claro, pero tampoco puse pegas.
Así que se ajenciaron todos sus habitaciones, pensé que Levin y Lydia compartirían cama, pero ella le echó de su habitación. No entendía el rollo de estos dos, tampoco porqué Lydia era tan desagradable con Levin, él solo intentaba hacerle lad cosas más fáciles, pero ¿quién entiende a las mujeres?
Siendo sincero la verdad es que envidio bastante a Levin. Va a tener una familia, si es que Lydia le deja acercarse en algún momento, va a poder a tener a alguien que lo va a querer pase lo que pase, porque si de algo estoy seguro, es de que Levin va a ser un gran padre. A veces he llegado a pensar de que ha nacido para ello, viendo como cuida a Lydia en su embarazo, no me cabe duda de que su hijo va a ser el centro de su mundo.
- ¡HADES!
La convivencia con una embarazada no era del todo satisfactoria para mí.
- ¡¿QUÉ?!
- ¡RECOGE AHORA MISMO LA TOALLA MOJADA DEL GIMNASIO! ¡GUARRO!
En menos de 24 horas Lydia me había hecho dudar de si esta casa era mía o suya. Literalmente se comportaba como si todo lo que viese le molestase, era una obsesa de la limpieza y me acababa de enterar de ello.
Me levante de mi cama con un suspiro de resignación y bajé las escaleras para recoger del suelo de la sala de la colada la toalla mojada del gimnasio. Evidentemente Lydia me estaba esperando allí para comprobar que le hacía caso. Metí la toalla en la lavadora y la mire para ver si estaba satisfecha.
- ¿Ves? No cuesta tanto.
Salió de la habitación pisando fuerte y, cómo no, se fue en la cocina. También había descubierto que una embarazada comía el cuádruple de lo normal, era una locura, habíamos tenido que ir a comprar ya dos veces en estos últimos dos días. Evidentemente, Levin era el responsable de la dieta de Lydia. Aunque ella no sabía nada de que él le iba controlando la dieta, porque si no, seguramente Levin acabaría con un plato de lentejas en la cabeza.
Andy estaba todo el día con el portátil, vigilando los extractos bancarios de nuestro objetivo, ese era normalmente mi trabajo, pero al parecer no quería meterse en la vida de nadie y yo no tenía más remedio porque era mi casa. Aunque con todo el lío que me hacían tener estas tres personas y media, casi que me resultaba más sencillo que se encargase él de esa tarea.
En medio de una discusión rutinaria por la comida, el móvil sonó. Sí, ese móvil. Todos nos quedamos en silencio, mirando de dónde provenía el sonido, yo enseguida me levanté de la mesa para cogerlo.
- ¿Si?
- En media hora en muelle, un barco de mercancía os llevará hasta Cuba, mi amigo os está esperando y os dará los billetes de avión, en Cuba iréis al aeropuerto internacional Santiago de Cuba dirección al aeropuerto internacional de Roma, Fiumicino ¿lo has entendido?
- En media hora en el muelle, nos llevarán hasta Cuba y de allí cogeremos un avión hasta Roma, entendido.
- Bien, buena suerte, mantenme informada.
Colgué y fui corriendo arriba.
- Nos vamos, cogerlo todo, nos meten en un barco de mercancías, tardaremos unas diez horas en llegar a Cuba y de allí iremos al aeropuerto, doce horas después, llegaremos a Roma.
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20cm Inolvidables
Romance2a parte de 20cm de placer. Después de la trágica muerte de su novia, Hades Johnson sigue en la busca y captura del asesino de su familia y del amor de su vida. No va a dejar el pasado enterrado, sin embargo, después de casi un año de investigación...
