Mis padres intentaban hacerme la pelota, porque mi cena era yakisoba. La acepté con gusto, pero no me comprarían así.
Me senté cruzando las piernas en mi cama y puse el plato delante de mí. Encendí la televisión y todo estaba en Alemán. Fantástico. La apagué y me centré en comer mi rica cena tranquila y en silencio.
No di ni un bocado cuando la puerta de mi habitación se abrió.
- ¡No me gusta la comida japonesa! ¿A ti sí?
Ronnie apareció de golpe con un bol igual al mío en la mano. Cerró la puerta con el pie y caminó hasta sentarse en el borde de mi cama.
- ¿No sabes llamar?
- Sí, pero esperaba pillarte mientras te ponías el pijama.
Me sonrió y yo rodé los ojos.
- Vete de mi habitación.
- ¿No me has oído?
- ¿Qué te pasa?
- Que no me gusta la cena.
- Vaya, de verdad que intento buscar la razón por la que esto me tenga que importar una mierda.
Señalo con las manos su bol de comida y me encojo de hombros.
- Qué encanto.
- Una de mis mayores virtudes, por si no te has dado cuenta. - digo con sarcasmo.
- Bueno ¿has pensado ya qué planes hay para esta noche?
Observo cómo se tumba en la cama boca arriba y se queda allí, mirando al techo con las manos en su estómago.
- Sí, que te levantes, salgas de mi habitación y yo eche la llave.
- Sabes que encontraré la llave y abriré para seguir tocandote los cojones.
- Me alegro de que dejes lad cosas claras.
Suspiro y me levanto de la cama para dejar el bol en mi cómoda, debajo de la tele.
- Qué culazo te hacen esos pantalones.
- Ronnie, vete de mi habitación.
- Mi nombre suena tan bien si lo dices tú.
Me estaba empezando a desesperar con este tío. No podía negar que era atractivo de esa manera peligrosa que, de normal, me hubiera atraído como miel a una mosca. Pero las circunstancias eran muy distintas y me sorprendía no sentirme atraída por él, ni lo más mínimo.
Si él intentaba tener algo conmigo a bese de sus comentarios, iba mal encaminado, pues solo servían para alimentar mi ego.
- Pues esto te sonará aún mejor: levanta de mi cama si no quieres que te meta los fideos tan adentro del culo que acabes haciendo la digestión a la inversa.
- Qué carácter, me encanta.
Joder qué pesado. Puse los ojos en blanco y me giré para comer un poco de mi cena. Estaba muy bueno, pero no lo disfrutaba con él aquí.
- Vete, quiero cenar tranquila.
- Acompáñame a la cocina a que me preparen algo nuevo y me iré.
- ¡Vale! Vamos.
Me puse las zapatillas y él se levantó de un salto de mi cama. Salimos de mi habitación con la mala suerte de que un guardia nos vio salir juntos.
Nos quedamos mirando los tres entre nosotros. Mi mente imaginaba escenarios donde el guardia le decía algo que no había pasado a mi padre y mi padre se cabreaba con todos. Pero podía convencerle de que no pasaba nada.
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20cm Inolvidables
Roman d'amour2a parte de 20cm de placer. Después de la trágica muerte de su novia, Hades Johnson sigue en la busca y captura del asesino de su familia y del amor de su vida. No va a dejar el pasado enterrado, sin embargo, después de casi un año de investigación...
