Teníamos ya las píldoras que tanto estaban buscando los fundadores, eso nos permitiría regresar a casa, si es que podemos llamar al domo así, al menos estaríamos seguros y eso era todo lo que me importaba.
Hubiera querido seguir aparentando que no estaba preocupada por mi mejor amigo, no quería que el resto del equipo viera cuanto me estaba afectando esto, pero Ethan me conocía bien.
—Estará bien —puso su mano sobre mi rodilla—. Solo hay que esperar que la anestesia le haga efecto.
—Es que —mis manos temblaban—. Ya tardó demasiado, la primera vez que Alex le disparó solo le tomó un par de segundos levantarse, ya pasaron varios minutos, no debe ser normal.
Tan pronto como escuché que estaba tosiendo me acerqué de inmediato a él, sin siquiera preocuparme por si la anestesia había tenido efecto o no; trató de levantarse y no dejé que lo hiciera, ahí estaban de nuevo esos ojos cafés mirando a los míos sin preocupación alguna, por un momento creí que lo perdería.
—¿Qué clase de hechizo me hicieron?
—Descuida, solo te colocamos un poco más de anestesia.
—¿Estás segura que es anestesia?
—Por ahora, ese será el término que tendrá.
Jack suspiró, aunque sus facciones permanecían serenas.
—Rachel, el efecto es poco. Dentro de unas horas volveré a desear matarlos. Te quiero y lo sabes, pero no puedes
—¿Estarte inyectando cada cinco horas? —Lo interrumpí, casi ofendida—. Sí. Sí puedo. Y eso es lo que haré hasta que encontremos una cura.
Jack había dado su vida por mí una vez, y si lo que necesitaba ahora era estar pendiente del reloj para mantenerlo a salvo, entonces lo haría Era lo mínimo que le debía Al menos así recuperaba, aunque fuera un poco, al amigo que tanto había extrañado.
—Si vendrá con nosotros tendremos que infiltrarlo. Creo que aún podemos conseguir un traje de los que perdimos en el camino. Si algún cuerpo sigue por ahí, Jack podría hacerse pasar por un miembro más del programa.
Es la primera buena idea que escucho en todo el día.
—¡Alex, eres un genio!
Ethan, sin embargo, no perdió el tiempo en celebraciones. Se colocó el casco y lo miró con seriedad.
—De acuerdo niño bonito. Es hora de encontrar el traje.
—No pedí ayuda.
Estaba lista para darle un sermón de por qué era necesario que tuviera compañía, antes de poder hacerlo Ethan se me adelantó.
—Tampoco te di la opción de que escogieras si la querías o no y aquí estamos —le entregó su casco.
—Ethan dije que
—Escúchame bien porque lo diré una sola vez —lo tomó del hombro y se alejaron un poco de nosotros, de cualquier forma, podíamos escucharlos—. Me guste o no, eres algo importante para Rachel y no dejaré que sienta que otra persona se está sacrificando por ella y que el resultado sea fatal. No morirás, Alex. Hoy no. Así que ponte el casco y mantente atento, están en todas partes.
—Bien —cedió—. Dejaré que vengas, pero lo hago por ella no por ti.
—Me da igual por quién lo hagas, solo necesito ir.
Ambos ajustaron sus armas y activaron sus drones: pequeñas máquinas de acero capaces de rastrear signos vitales, localizar personas y calcular la mejor forma de ataque. Un regalo del gobierno para quienes, como ellos, habían jurado proteger a la sociedad.
ESTÁS LEYENDO
PROGRAMA F3 Libro I y II
Fiksi IlmiahLa ciudad estaba en completa oscuridad, pero ellos no se encontraban solos, Rachel, Ethan y Zach, 3 desconocidos con una cosa en común: el miedo a morir. Deberán sobrevivir a las criaturas de la noche y llegar al domo, un lugar que promete ser su s...
