Capítulo Siete

270 21 4
                                        

Una malteada de fresas 7

Podía contar a las personas con las que me llevaba bien y me sobraban dedos de una mano. Así que no es de extrañar que a la hora de hacer equipos para un seminario de contabilidad sea la única en la clase que se queda mirando el cuaderno y decidida a hacer el seminario sola, como había hecho los anteriores.

Pero para mi sorpresa y la del profesor había un alumno que se dirigía a mi lado, al final de la clase. Sonreí porque era justo lo que pensaba, Harry querría estar a mi lado y encontró la excusa perfecta.

—Creo que el seminario de ustedes va a ser muy interesante —mencionó el profesor pasando por nuestro lado y dejándonos el tema— Confío en mis dos alumnos más brillantes.

Sonreí con amabilidad y miré el tema en mis manos. Harry no habló hasta que el profesor se alejó de nosotros.

—¿Quedamos para hacerlo juntos o nos repartimos el trabajo y te lo paso luego por correo electrónico? —sus ojos marrones me parecían muy llamativos y me encantaba esa forma fresca y a la vez elegante en la que vestía.

—Mi padre tiene un despacho en el sótano de casa —le expliqué— Así que si Cris no lo está usando podemos hacer allí el seminario —le entregué el tema que eran como unas cinco páginas y él comenzó a leerlas.

Hace una semana que no hablábamos, habían cosas que hacer en la universidad y cuando me pidió tomar un café simplemente no tenía tiempo entre trabajos y buscar donde hacer mis pasantías.

Aprovechando que estaba entretenido me dediqué a detallarlo un poco, tenía el cabello algo más largo y se podía notar los rulos en él, la barba de como hace unos tres días y un pendiente en su oreja que antes no estaba.

—Me gusta —murmuré pero al parecer el escuchó.

—¿Eh? —me vió con las cejas alzadas y yo sonreí un poco.

—Tú pendiente —era simple, un arito de plata bien pequeño pegado al lóbulo de su oreja— Me gusta como se ve en ti.

Puse mis codos en la mesa y lo miré expectante a su reacción. Y cuando él hizo lo mismo me mordí el labio, estábamos bastante cerca y me encantaba tenerlo así, más aún cuando su colonia masculina era una maravilla.

—A mi me gustas tú —coqueteó conmigo haciéndome reír.

Me atrapó con la sonrisa de lado que me regaló, era realmente guapo y puede que por una vez en mi vida deje que un chico sea más que un revolcón.

—Deberíamos quedar cuando terminen las clases —me propuso y yo me estiré en mi silla— Conozco un lugar donde sirven unas malteadas de fresas muy buenas —me miró alzando una ceja y me reí bajito.

—¿Me has buscado en redes sociales? —interrogué mientras me cruzaba de brazos.

—No lo pude evitar luego de la señorita me robara un beso y se fuera sin dar explicaciones —se hecha para atrás en la silla para quedar justo frente a frente.

Ojeo al profesor que le explica a un grupo de tres estudiantes el tema del seminario y vuelvo a mi conversación con Harry.

—No tengo porque darte explicaciones de algo que he hecho porque sentí que te gustaría —me encogí de hombros y él sonrió— Creo que te ha gustado tanto como a mi —negué con la cabeza y sonreí— Bueno un poco más, tanto como para buscarme en redes sociales.

Soltó una carcajada baja y ronca para después rascar su barbilla.

—Tienes razón —levantó las manos en señal de paz— Te invito a salir solo para que repitas la acción de aquella noche —coloca un codo en la mesa, su cabeza encima de la mano y me mira desde ese ángulo— Son un poco adictivos sus labios señorita Hamilton.

—Y eso que aún no los prueba como debe ser señor Lewis —mantenemos nuestras miradas en el otro hasta que el profesor comienza la clase y prestamos atención dejando en segundo plano el momento intenso que acabamos de tener.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Harry tenía razón, la malteada de fresa en este lugar es una delicia.

—Entonces vives con cinco hermanos —repite el dato que acabo de darle— Esos son muchos hermanos.

Su afirmación me hace sonreír y me encojo de hombros restándole importancia.

—En realidad no es tan malo como parece —doy por terminado el tema de mis hermanos— ¿Estás pensando en algún lugar para las pasantías?

Tenía que recaudar opiniones y opciones porque me volvería loca si en la semana entrante no tenía lugar para las malditas pasantías.

—Mi padre quería que las hiciera en la empresa —hizo una mueca y dio un sorbo de su bebida— Yo prefiero hacerla en una pequeña empresa de alimentos a las afueras de Manchester —sonríe con orgullo y comprendo que quiera hacer su propio camino— Trabajaré en la empresa familiar cuando me gradúe, le dedicaré mucho tiempo así que por ahora quiero otro trabajo.

Mordí mi labio porque era un chico que se abría caminos y no se quedaba bajo la falda de mamá. Me gustaba este hombre, cada vez un poco más.

—Yo no tengo ni idea de donde quiero hacer las pasantías —pasé una mano por mi cabello— Debería ir a una editorial o tal vez un restaurante —apreté mis labios en una línea y asentí con la cabeza.

—Son buenas opciones —estuvo de acuerdo conmigo— Puedes pasarte por la editorial Dragón —me tendió una tarjeta— Mi hermana es muy fan a los libros y está haciendo sus pasantías en esa editorial, parecen muy receptivos con los universitarios con talento.

Tomé la tarjeta entre mis dedos y le agradecí. Parece que Harry quiere un puesto más importante en mi vida.

Se me hizo un poco tarde así que caminamos ambos hasta mi auto porque él decidió que me acompañaría hasta que me fuera ya que no podía llevarme a casa.

—Me encanta cuando hablas como toda una sabionda —ambos reímos ante ese comentario.

—Las personas suelen pensar que por ser algo fría y distante soy una chica que no le gusta leer o que no le gusta estudiar —me encojo de hombros— Me encasillan muchas veces por se mordaz y sincera, jamás pensarías que una chica que vista con un short corto, una polera de hombre y unos tenis puede llegar a saber de astronomía y ser una genio en matemáticas.

Él asiente satisfecho con mi respuesta y totalmente de acuerdo conmigo. Llegamos hasta mi auto y me giré para despedirme pero una mano en mi cintura y unos suaves labios sobre los míos me hicieron callar abruptamente. Sus labios abrieron los míos y no tarde mucho en reaccionar y besar al chico frente a mi.

Un beso lento, caliente, que te prendía en llamas de solo verlo. Sus labios húmedos y carnosos atrapaban los míos y sentí que mis piernas se abrirían para él cuando utilizara la lengua. Pero eso no pasó, se alejó un poco de mi y ambos con la respiración agitada nos quedamos mirando fijamente.

—Pensé que serías un mal besador —estallamos en risas y él se alejó para que pudiera entrar en mi coche.

—Las apariencias engañan querida Claudia —se apoyó en la puerta y yo lo empujé un poco hacia atrás.

—Nos vemos mañana para comenzar el trabajo —arranque el auto y lo puse en marcha alejándome de él y la cafetería con una sonrisa triunfadora en el rostro.









;) bb Connor en multimedia 👉🏻👈🏻

I Did Something Bad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora