Capítulo Dieciocho

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Capítulo muy especial... Dedicado a Vero porque fue la que más me pidió actualizar ... Además es el antepenúltimo capítulo. Un beso y que disfruten...💜💜💜

Pacto con el diablo 18

Toda mi vida había tenido la sensación de que estaba completa, de que nada me faltaba. Estaba bien con todo. Tengo una familia grande y muy unida, una carrera que me encantaba, pocos, pero los mejores amigos y estaba bien con lo que tenía. Así que cuando me idealizaba a mi misma como a mamá y papá en un futuro, no me veía.

En realidad no me veía a mi misma cargando con el peso de una familia, con un hogar lleno de niños o con un marido al que atender. La idea no me desagrada, pero no creo que sea mi estilo.

—¿Sigues aquí? —Ruth a mi lado me dió un pequeño codazo.

—Sigo aquí —la miré por unos segundos— No seas pesada.

Habíamos quedado para ver una película solo las dos, sin Jack —su nuevo novio—, sin mis hermanos molestando y básicamente sin una gota de grasa a nuestro alrededor. Ruth se había encaprichado en comenzar una dieta a base de frutas y verduras para bajar de peso y mantenerse sana. Entendía todo eso, porque sabía que su salud no era un juego, pero ¡Joder! Una pizza a la semana no mataría a nadie.

—Es solo que tanta fruta hace que mi cerebro pierda concentración —la molesté llevándome una uva a la boca.

—Prometiste que mientras estuviera yo delante no comerías nada grasiento —me apuntó con el dedo— Mantén tú promesa.

Me encogí de hombros y metí un trocito de banana en mi boca.

—¿Crees qué sería una buena esposa? —solté de pronto y abrí mucho los ojos dándome cuenta de que había metido el delicado pie.

—¿Qué me has preguntado? —dejó de mirar la película en el televisor y me miró casi más asombrada que yo.

—Olvídalo —le resté importancia con una mano y me moví para tomar un trozo de manzana pero Ruth me detuvo.

—¿Eso es lo que te tiene tan distraída? —tomó mi mano y buscó con sus ojos los míos— Llevas como dos días que no hablas mucho, te noto pensativa. ¿Es por la boda de mañana?

Me dejé caer de nuevo en mi lugar en la cama y resoplé para asentir lentamente sin mirarla aún a los ojos.

No me gustaba hablar de mis debilidades o de mis problemas, por lo general los solucionaba yo solita, pero debería acostumbrarme a hablarlos con mi amiga, ya que creo que es una de sus funciones como tal.

—Pues un poco sí —bajé la mirada y el tono de voz— Las personas a mi edad piensan en casarse y tener una familia —comencé a jugar con el borde de el edredón que nos cubría.

—Yo no —habló Ruth y la miré un poco sorprendida— No me mires así —sonrió y se encogió de hombros— Mamá y papá son un matrimonio fracasado, así que no crecí con la imagen de querer casarme —me sonrió un poco— Además de que no me veo cuidando un bichito dentro de mi.

Eso me hizo sonreír, Ruth estaba adoptando esa forma de ser muy suya que no sabía que tenía ni ella misma y eso nos encantaba a las dos.

—La verdad es que yo si quiero tener un hijo —la miré y ladeé mi cabeza— Pero no sé si sería una buena madre o si tendré la capacidad de ser responsable no solo de mi.

—Lo harás bien cuando llegue el momento —tomó una de mis manos— Sabrás que hacer Clau —de pronto levantó la voz haciéndome dar un respingo— ¡Eres tu! Siempre sabes que hacer.

I Did Something Bad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora