Un chico alto y rubio apareció de repente en la puerta de la sala de práctica, respirando agitadamente.
—Lo sé, lo siento. Tuve algunos problemas, pero no quería perderme la clase —dijo, forzando una sonrisa, aunque la ansiedad era evidente en sus ojos.
El entrenador suspiró y, sin darle mucha importancia, asintió. Luego se giró hacia la sala, como si nada hubiera pasado.
—Eun-Young —llamó con firmeza, su voz resonando en todo el espacio—. Sigues en prueba, pero por ahora estás dentro. Veré cómo te desarrollas mientras avanzas.
El entrenador chasqueó los dedos y, como si fuera una señal secreta, los chicos de Hallyes se separaron rápidamente en dos grupos: uno de 9 y otro de 15. Los chicos de Tain se quedaron allí, desconcertados, sin saber qué hacer.
—¿Qué esperan? ¡Formación, ahora! —gritó el profesor, haciendo que todos se enderezaran—. Eun-Young, tú allá —señaló el grupo de 9—. Los demás, al otro lado.
Eun-Young caminó hacia el grupo asignado, sintiendo cómo su estómago se revolvía de nervios. Algunos chicos murmuraban entre ellos, y el entrenador daba instrucciones al grupo grande mientras observaba con atención.
Pero justo cuando pensaba que todo se calmaría, una voz la hizo girar bruscamente.
—¡Oye, idiota! —llamó un chico, avanzando hacia ella con pasos largos y rápidos. Era el rubio que había llegado tarde.
Eun-Young lo miró, confundida. —¿Qué? —respondió, alzando una ceja.
El chico la miró de arriba a abajo con una intensidad que la hizo fruncir el ceño. —No perteneces aquí, lo sabes —dijo, su mirada llena de desdén.
Eun-Young lo miró fijamente, con una chispa de desafío en sus ojos. —Pues ahora sí —respondió con calma, aunque en su interior había una pequeña ola de nervios.
El chico sonrió de forma arrogante. —No durarás ni una semana —advirtió, casi con diversión.
Antes de que pudiera decir algo más, el entrenador irrumpió en la conversación, levantando la voz para que todos lo escucharan.
—¡Atención! —gritó, con autoridad—. Vamos a practicar la coreografía que han estado trabajando la semana pasada. Haneul, estarás con Kahyo. Ni-ki, tú estarás con Eun-Young.
Los dos chicos se miraron con una intensidad que podría cortar el aire, pero no dijeron nada. Eun-Young ya sabía que la cosa no iba a ser fácil.
—No seré amable contigo —dijo Ni-ki, plantándose frente a ella como si fuera un desafío personal.
Eun-Young no se inmutó. —Yo tampoco pensaba serlo —respondió, esbozando una sonrisa que no alcanzó a disimular su irritación.
Eun-young tuvo que aprenderse la coreografía. La parte grupal no le preocupaba tanto, pero la coreografía en pareja… Eso sí que iba a ser un desafío.
—Oye, oye, oye, te estás adelantando —le recriminó Ni-ki, viéndola moverse con agilidad, como si ya estuviera entendiendo los pasos.
Eun-Young no se detuvo, pero no pudo evitar soltar un suspiro de frustración. Ni-ki había sido todo lo que esperaba: arrogante, desafiante y ahora, completamente insoportable.
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˚˖𓍢ִ໋🦢˚ 𝐋𝐞𝐭'𝐬 𝐃𝐚𝐧𝐜𝐞 ♬ | 𝐍𝐢-𝐤𝐢 ✔
Fanfiction𝐍𝐊 || Choi Eun-young es una apasionada de la música y el baile. Con el firme propósito de cumplir su sueño de convertirse en una gran bailarina, está dispuesta a dar su mayor esfuerzo, enfrentando todos los obstáculos que se crucen en su camino. E...