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—Buen trabajo, chicos. Los veo más motivados últimamente —comentó el entrenador Ji-pyeong mientras se acercaba al grupo con una sonrisa inusual. Era raro verlo sonreír, y eso no pasó desapercibido para nadie.

—¿Algún motivo especial? —añadió, mirando a los dos protagonistas del ensayo.

Eun-young, todavía recuperando el aliento, esbozó una pequeña sonrisa mientras se encogía de hombros. —No, solo creo que mi compañero y yo finalmente nos estamos entendiendo.

Ni-ki, quien estaba ajustándose las vendas de las muñecas, levantó la mirada y asintió con un leve movimiento de cabeza. Su expresión era neutral, pero había algo en su actitud que sugería que estaba de buen humor, y eso le agradaba al entrenador.

Desde el punto de vista de Ji-pyeong, esos dos eran un dúo fascinante. Se complementaban de una forma única, como si fueran dos piezas opuestas de un rompecabezas que encajaban perfectamente. Sin embargo, lo que más destacaba era la rivalidad constante que los empujaba a superarse.

Eran como dos niños compitiendo por demostrar quién era el mejor, siempre intentando estar un paso adelante del otro. Para Ni-ki, esto era nuevo. En todo el tiempo que había estado en la academia, nunca había conocido a alguien que pudiera igualar su nivel. Nunca había tenido un verdadero rival... hasta que llegó Eun-young.

Por dentro, los pensamientos de Ni-ki giraban en torno a un solo objetivo: "Tienes que ser mejor que ella. No puedes dejar que te supere." Pero, aunque no lo admitiera, en el fondo disfrutaba de esa rivalidad.

—No falta mucho para las Internacionales. Si siguen así, no tengo dudas de que quedarán entre los primeros lugares —dijo Ji-pyeong con una sonrisa más amplia, claramente complacido con el progreso del grupo.

—Pero aún quedan las pruebas preliminares antes de las Internacionales —murmuró Ni-ki, cruzando los brazos mientras su mirada se volvía pensativa—. Y todavía no hemos preparado nada para eso.

—Nishimura tiene razón —intervino Eun-young, asintiendo con seriedad mientras lanzaba una mirada al chico. Ni-ki alzó una ceja, como si fuera obvio que él siempre tenía razón, lo que hizo que ella rodara los ojos con frustración—. Deberíamos empezar a trabajar en algo cuanto antes.

El entrenador asintió con calma. —Exacto. Estuvimos revisando algunas ideas para la pieza eliminatoria. Sabemos que la elegancia y la delicadeza son el punto fuerte de Eun-young, mientras que Ni-ki aporta potencia y movimientos limpios. Esa combinación los convierte en un gran dúo. De hecho, ustedes dos serán los protagonistas de esta pieza.

Ni-ki y Eun-young intercambiaron una mirada. Él no dijo nada, pero en sus ojos se veía el desafío, como si aceptara la responsabilidad de llevar esa coreografía al máximo nivel.

—Cuando los demás se agrupen, hablaremos de los detalles —añadió Ji-pyeong mientras daba un aplauso para llamar la atención del resto del equipo.

Todos se acercaron rápidamente, formando un círculo en el suelo alrededor del entrenador. Este comenzó a explicar el enfoque que tomarían para las preliminares: ballet clásico.

El murmullo de aprobación no tardó en recorrer el grupo. Era una elección estratégica. Los jurados coreanos solían ser estrictos, pero una representación impecable de ballet clásico siempre ganaba puntos.

—Esto será un reto, pero si lo hacemos bien, no solo pasaremos las preliminares, sino que dejaremos una impresión duradera —concluyó Ji-pyeong, animándolos con una mirada confiada.

[...]

—Excelente, entonces, como todos estamos de acuerdo con las ideas, terminamos la reunión. ¿Ni-ki, te parece si te dejo el liderazgo? —preguntó el entrenador Ji-Pyeong, cruzándose de brazos mientras lo miraba fijamente.

˚˖𓍢ִ໋🦢˚ 𝐋𝐞𝐭'𝐬 𝐃𝐚𝐧𝐜𝐞 ♬ | 𝐍𝐢-𝐤𝐢 ✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora