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Amelie Wesley
Era martes en la tarde y como si fuera costumbre yo era un desastre.
Camisa blanca llena de pintura, música alta, lentes torcidos y el cabello recojido con una moña a punto de reventarse, pero viendo el lado positivo por lo menos no tenía jugo de mora encima.
Normalmente pinto en lienzos pero no encontraba el que tenía, así que estaba pintando en madera... Soy un desastre.
— Ameeeeeee
Grita la voz remotamente conocída y alegre de mi mejor amiga Mdm. Lo extraño es que nunca la invite a mi casa, aunque conociéndola ya le habrá sacado copia a las llaves de mi humilde hogar.
—Mdm? ¿Que haces aquí? —bajo el volumen de la música
— Tenía ganas de ver a mi mejor amiga y tu madre me dejó entrar
Ella era la viva imagen de la perfección, su cabello siempre estaba en perfecto orden y su ropa pulcra como siempre. Ella odiaba el desorden así que constantemente me obligaba a organizar mi cuarto, también fue la persona que me enseñó a maquillarme y la primera en darme un vaso de licor, éramos mejores amigas o algo así.
— Estas hecha un desastre
— Lo sé, la pintura amarilla no me queda bien
— Correcto. ¿Que estas pintando? ¿Otro cielo?
— Así es — sonrio
— Por qué siempre pintas el mismo cuadro?
— porque me gusta el cielo y me gustan los colores — volteo a mirar a Mdm y veo el rastro de sus intenciones — A que viniste exactamente?
Su rostro muestra una enorme sonrisa que no era señal de nada bueno.
— Tengamos una noche de chicas, lo necesitamos ambas
Oh no. No no no no
— Cuando dices noche de chicas te refieres a netflix y pizza ¿cierto?
— No seas tonta, abrió un nuevo bar en la calle de las brujas, dicen que las bebidas son muy buenas al igual que los barmans
— Es enserio? La calle de las brujas?
— Siiiii, ya se que no es un lugar muy lindo peroooooo, por eso vamos juntas y no solas.
— ¿ Que es lo que cambia?
— Si algún idiota intenta robarte yo correré en círculos y lo distraere mientras tu llamas a la policía. Fácil.
¿Que esta diciendo?
La calle de las brujas había ganado muy mala reputación en los últimos años, robos, drogas, prostitución y otros tabus de mal augurio, pero si era cierto que necesitaba una noche sin tener que pensar en nada, desde la vez que vi al ángel-demonio mi cerebro estába fundido.
— Esta bien, iré, pero en vez de correr en círculos llama a la policía con tu celular.
— Mmmmm, si eso también podría funcionar
.
Y ahí estaba yo, con ropa de fiesta sentada en el copiloto del llamativo auto de Mdm. Mi mayor preocupación en ese momento no era la peligrosa calle a la que nos dirijamos más bien si llegaríamos vivas. Mdm era muy buena en electricidad, con las redes sociales, la cocina, pero definitivamente conducir no era una de sus virtudes.
Santa María, salvame de una muerte segura
— Ya llegamos
Gracias diosito, juro que a partir de ahora jamás volveré a subirme a ese auto
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El Cielo De Van Gogh
Novela JuvenilAmelie había decidido no volver a enamorarse, luego de que su primer amor se suicidara tras un malentendido que la involucraba. Sus ganas de vivir y de amar se desvanecieron con la llamada que anunciaba su muerte y desde ese entonces la culpa había...
