🚬
Thomas Roy
— Oye, Wesley, no tires tan fuerte de mi brazo
— Ah, lo siento — sonríe nerviosa
Se veía molesta, pero muy linda. La forma en la que estaba vestida me recordaba a la Amelie Wesley de hace cuatro años. Nunca hubiera creído que un listón dorado se pudiera ver tan bien en la cabeza de alguien.
Tenía el ceño fruncido y la mirada perdida, como si estuviera pensando en muchas cosas al mismo tiempo, una expresión que yo conocía mucho mejor que su sonrisa. En ese momento solo se me pudo ocurrir una razón por la que actuaba de esa forma, sin duda, ella había escuchado nuestra conversación.
— Estas molesta? — pregunté con discreción
— Que? — dice despertando de su trance — Ahh, no, claro que no
— Entonces, ¿por qué saliste de tu casa de esa forma? Deben estar preocupadas
— Solo quería estar contigo
Miente, pero eran de esas mentiras piadosas que podía tolerar, que en realidad no me molestaban y que estaba acostumbrado a escuchar de ella . Existían muchas cosas, yo diría que las más importantes, que no conocía de Wesley y que estaba casi seguro que ella nunca las diría por su cuenta, más por orgullo que por confianza.
— Esta bien, yo también quería estar contigo — le sonrío
Y es así como seguimos con ese juego, en el que ninguno de los dos hacía preguntas demasiado personales con tal de no arrastrar malos recuerdos a nosotros, o no preocupar al otro. Era una bonita y valiente forma de matarse
— A dónde vamos? — Pregunta agarrando mi mano
— Oí qué hay una feria cerca
— Cerca? — Pregunta levantando una ceja
— Jajaja, bueno, no tan cerca pero no tardaremos más de dos horas en llegar
— Son las 8 de la noche — dice entredientes
— Y que tiene? Mañana no hay nada importante para hacer, podemos desvelarnos
— Hay un examen de calculo a las 7:30
— Que? Eso no es el 9
— Mañana es 9
— Ohhh, bueno, conociéndote igual pasarias incluso si llegas en Pijama
Ella sonríe y gira los ojos, no existía algo que pusiera a Wesley de buen humor más que un cumplido acerca de su intelecto, por alguna razón extraña y que desconozco eso le gustaba, aunque era curioso porque, aún así, no parecía encantarle la atención.
— Esta bien, vamos, pero no iremos en bicicleta o si?
— Noup, iremos en eso
Justo ahí, parqueada en un parque estaba la llamativa y enorme motocicleta que papá me había regalado para mi cumpleaños 18. En la mayoría de los casos no me gustaba utilizar las cosas que me regalaba, pero si es una moto, ¿que mas da? En algo hay que utilizarla.
Subo en la moto y me coloco en casco, volteo a mirar a Wesley y veo que no esta muy segura de lo que estaba haciendo con su casco, así que acerque mis manos y termine de abrocharselo
— Nunca has utilizado un casco?
— Claro que no, nisiquiera uno de bicicleta
— Jajaja
Cuando levanto mi cabeza para mirarla, me encuentro con esos ojos azules clavados en mi.
Que suerte tengo
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El Cielo De Van Gogh
Novela JuvenilAmelie había decidido no volver a enamorarse, luego de que su primer amor se suicidara tras un malentendido que la involucraba. Sus ganas de vivir y de amar se desvanecieron con la llamada que anunciaba su muerte y desde ese entonces la culpa había...
