9 | El baby shower.

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—¡El quinto paquete de pañales en la noche! —chilla Vicky falsamente emocionada.

La abuela me pidió que la ayudara con los regalos y hasta ahora solo hemos recibido ropa, talco de bebé y pañales, muchos pañales.

—Por favor sácalos de mi vista —me susurra al pásamelos para que la vieja que los ha traído no la escuche—. Tíralos debajo de la lluvia si es necesario, no quiero verlos.

Vicky ha estado actuando pacíficamente toda la semana, no discute ni pelea por nada, no le levanta la voz a nadie ni hace nada de lo que acostumbra, es como si no fuera ella. Comienzo a creer que lo de la maternidad de verdad la ha cambiado y que no solo aparenta ser buena para que la abuela la consienta.

—Si te pidiera un super favor, ¿me lo harías? —pregunta tras dar un suave suspiro.

—Depende de qué sea —no vaya a ser que me mande a la guerra con un tenedor.

—Solo dí que sí, te prometo que no es nada malo —bate las pestañas y me hace ojitos mientras se masajea la barriga—. Hazlo por él...

Ruedo los ojos, es injusto que use al feto cuyo sexo aún desconoce como método de chantaje.

—Ya. ¿Qué necesitas?

—Que subas al tercer cuarto a la derecha y busques unos souvenirs dentro de la cajonera marrón que hay en el baño —la miro dudosa—. Por favor.

Doy un suave gruñido a la vez que me pongo de pie y comienzo a subir las escaleras con pocas ganas.

El babyshower es en casa de Landon, Klara me ha dicho que Lucca y Pablo irían a una fogata en no sé dónde, pero por la lluvia se ha cancelado así que estando aquí corro el riesgo de encontrarme al pelinegro en cualquier rincón de la casa. La semana entera he estado pensando en cómo ir en contra de Anna que ha estado insoportable con Lucca y cada cosa que el chico publica en redes sociales, pero todavía no se me ocurre nada, mis ideas están completamente secas.

Me meto en la habitación que Vicky me indicó, tercera habitación a la izquierda, en cuanto abro la puerta me abraza el aroma a jabón mezclado con cigarrillo. La última vez que estuve en la habitación de Landon fue hace dos veranos, ahora, ha cambiado mucho, ya no tiene pósters de bandas de rock colgados por todas partes, las paredes están blancas, no hay mucha decoración salvo por la ropa desparramada por encima de cada mueble, incluso la cama. La luz ya estaba encendida cuando entré, es luz de ambiente, baja y cómoda en cierta forma. Me da ganas de echarme en la cama y echar una siesta de sueño reparador. La televisión encima de la cómoda está encendida, están dando ese dibujo animado del gato y el ratón.

No me había percatado del sonido del agua corriendo hasta que noté que la puerta del baño estaba abierta. Me encuentro en el dilema de si entrar, buscar los souvenirs y salir como si nunca hubiese estado aquí o avisarle que entraré y no correr el riesgo de que justo termine de bañarse y que al salir de la ducha lo vea desnudo o algo.

—¡Landon! —grito haciéndolo saber de mi presencia—. ¡Vicky me ha dicho que le lleve los souvenirs!

Me quedo parada junto a la puerta esperando a que conteste, pero al no recibir respuesta vuelvo a hablar.

—¿Landon? —La mampara de vidrio se corre y asoman la cabeza, pero no es Landon quien lo hace.

—¿Es en serio, rubia? —dice con un tono burlón— ¿Ahora me acosas?

Me llevo las manos a la cara tapando mis ojos y lo escucho reír.

—No seas tonta.

—Yo...¿Este no es el cuarto de Landon?

Polvo de estrellas [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora