5 | Un follow.

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El cantar del gallo me despierta. Todo mi cuerpo está asquerosamente sudando y el corazón me late tan fuerte que temo se me salga de la caja torácica. Toco dos veces la pantalla de mi celular para que se ilumine y veo la hora. 5:34am. Maldito gallo.

—Psss, Klara —susurro.

Ella gruñe y se da vuelta en la cama quedando de espaldas hacia mí. Le lanzo mi almohada y vuelve a gruñir comenzando a sentarse.

—¿Quieres una Klara malhumorada el resto del día? —Gracias a la iluminación de la pantalla del celular puedo ver como sus cabellos apuntan en diferentes direcciones, un chorrete de saliva cuelga al costado de su boca y su rimel está corrido a más no poder.

—¿Crees que papá me llevaría con él si se entera de que aquellas bragas eran mías? —mi voz cuelga de un hilo.

—Ay, Sara... —camina hacia mi cama y se acuesta conmigo—. No creo que sea buena idea ir con él ahora mismo...

—Yo no sé si quiero pasarme todo el verano acá, no conozco a nadie además de ti, Victoria me hará la vida imposible, las probabilidades de toparme con Landon son altas y ahora que Victoria está embarazada, no quiero malos entendidos con ella. Además, lo que pasó con mamá es muy reciente, ¿crees que no me di cuenta como nos miraban y hablaban por lo bajo?

Para esta altura estoy sollozando, no quiero llorar, no quiero pensar negativamente porque aún me queda todo el verano para estar aquí y sé que mi propia mente me carcomerá el cerebro si la dejo.

—Papá no me ha llamado desde que salimos de casa, cuando salía con los chicos de vacaciones siempre me estaba enviando mensajes a cada rato y preguntando si estaba bien, es como si de repente no quisiera hablar conmigo... y desde unas semanas antes del divorcio se viene comportando así. En el fondo siento que me culpa por haber sido quien encontró a mamá siéndole infiel, si me hubiera quedado callada ellos quizás seguirían juntos, soy una idiota...

Klara me abraza y deja un beso sobre mi cabello acariciándolo suavemente.

—No fue tu culpa, Sa. Era algo que tarde o temprano iba a pasar...

—Solía llamarme cariño y ahora me llama por mi nombre, es frío, no me abraza y ni siquiera le importó que le dijera que prefería pasar mi cumpleaños con él y no con mamá.

—Deja de martirizarte por eso, Sara. Quién sabe qué bicho le picó, ya se le pasará —me pincha las costillas con los dedos intentando hacerme cosquillas—. Hablemos del bombón asesino que te comiste allá arriba, picarona.

El pelinegro.

—Si sabes quién es, ¿no?

La miro con la cabeza de lado. Decir que no me sé siquiera su nombre me avergüenza, de verdad no sé en qué estaba pensando cuando me dejé llevar por el deseo y subí a esa terraza con él.

—¡Dios mío! —se tapa la boca con ambas manos al darse cuenta de que ha soltado un grito en medio de la madrugada—. ¡La virgen santa Sara Dustin no sabe a qué chico se ha follado!

Formo una línea con mi boca mientras me encojo de hombros. No voy a negar algo que está más claro que el agua.

—Sara, aquel chico no era más ni menos que el mellizo de Landon. ¿Es que acaso eres tonta?

Que hablara italiano debió ser pista suficiente para darme cuenta de quién era el chico, aunque en el momento sinceramente pensé que estaba usando el idioma únicamente para sonar sexy.

No respondo a la pregunta de Klara porque me estoy haciendo una a mi misma y la respuesta me martiriza. ¿Será pecado besar a un hermano y luego ir y follar con el otro? Espero que no, porque sino me espera el infierno.

Polvo de estrellas [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora