Capítulo 13: Mejor amiga.

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DONNA.


Me duele la nariz.

Logro despertarme por la luz que atraviesa la pequeña ranura que hay en medio de las cortinas en mi ventana.

Además de la alarma.

Termino apagandola con hastío.

Puedo escuchar como toda la gente de esta casa ya ha empezado su día, los empleados están abajo cortando el pasto del jardín, mientras las cocineras van de aquí para acá buscando los ingredientes perfectos para el desayuno.

Me levanto con rapidez y empiezo a alistarme para la universidad.

Opto por unas botas de cuero negras largas que casi me llegan a la rodilla, una falda corta y termino por buscar una camisa azul oscuro de la nueva colección de mi madre.

Esas son las ventajas de tener una mamá diseñadora de modas, eras la primera en usar sus prendas.

Paso el cepillo por mi cabello azul, me hago el delineado y uso una sombra suave encima, seguido del resto de mi maquillaje.

Tomo mi mochila y me dirijo a la cocina por el desayuno, me sigue doliendo la nariz y posiblemente el motivo sea porque ayer en la tarde después de la universidad me fui a un local de piercings y me coloqué uno en esta.

Se me ve increíble, pero resulta un poco incómodo usarlo.

-Buongiorno signorina-Dice Margarita, una de las empleadas, todos los trabajadores de esta casa son descendientes de italianos y mi padre los contrató exclusivamente para que yo logre dominar el idioma a la perfección y me familiarice con la cultura y su gente- ¿Cosa vuoi mangiare oggi?

-No me preguntes que quiero comer Mar- pongo los ojos en blanco- solo sirveme lo primero que hayas preparado.

-Cómo ordene signorina.

Mientras ella se va a la cocina yo tomo mi teléfono para darle un vistazo rápido a mi Instagram y ver que noticias importantes hay para hoy.

-Sus padres salieron-Me informa Margaret, otra empleada que trae el desayuno-El señor Thomas tenía una conferencia y su madre fue a acompañarlo- Me dice como si eso me importara.

-Ajá.

La conferencia debe ser para arreglar los detalles de un aporte a la caridad que mi padre debe hacer para dejar en buen pie a la empresa.

A mi esos temas no me importan.

Todo lo que sea necesario para que sigamos siendo quiénes somos es recibido. Así que lo haremos.

Termino el desayuno y bajo hasta el garaje donde me espera mi camioneta ya lista para que la aborde.

Me subo, Braulio, el portero de unos sesenta años me abre la reja para que pueda salir.

-Qué tenga buen día signorina Donna.

-Grazie mille Brau - Decido responderle en italiano porque es el único empleado que me cae medianamente bien.

Salgo finalmente y atravieso las calles mientras que resuena "Best Friends" y sonrío inconscientemente por la canción.

¿Y si somos fugaces como estrellas?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora