¿Recuerdan cuándo dije que mi habitación no duraría ordenada por mucho tiempo? Bueno, se cumplió.
Mi ropa está desparramada por la cama, ya habían pasando unas semanas desde el no cumpleaños y Eduard iba a estar en la ciudad. Su relación con Donna había acabado totalmente después de lo que le conté. Aún así, habían asuntos que resolver en esta ciudad.
Y yo, como una buena amiga, le propuse salir por la noche para que su estadía fuese más llevadera.
Así que es mi culpa que no encuentre qué ponerme mientras Maneskin interrumpe el inexistente silencio de mi habitación.
Demonios, en otra vida fui hombre porque esto de ser fina y delicada no va conmigo.
-¿Sigues buscando qué usar?-Mamá, como la enemiga número uno de la privacidad; entra en mi habitación mirando con reprobación mi pila de ropa.
-Es mi culpa por ser una buena samaritana.
-¿Te ayudo? A ver que tienes por aquí -empieza a descartar camisas, pantalones y hasta ropa interior. No es hasta que Beggin nos envuelve que su mente parece conectar y saca unos pantalones de cuerina ajustados, una camisa negra brillante y unos botines del mismo color. -Un conjunto apropiado para una salida al estilo 2000.
Miro sorprendida el conjunto, ni recordaba que tenía esos pantalones.
-Mamá, está genial, no sabía que tenías buen gusto.
-Oh por favor Shelley, te vestí hasta que tenías unos 12 años claro que tengo buen gusto.-Se rió y pasó a acariciar mi cara.
Yo disfruté de esa caricia, antes, teníamos más momentos como este. Ahora, nuestras vidas han volado a una velocidad descomunal, hemos encontrado personas que nos quieren por lo que realmente somos.
Aún así, sigue siendo mamá y junto a ella, siempre seré esa niña que espera en toalla a que su madre le busque la ropa que debe ponerse.
Olvidarme del dolor que supone la pérdida de papá y valorar que aun la tengo a ella conmigo es una prioridad ahora.
-Te quiero mucho ma.-Dije mientras a abrazaba.
-Oh, momento sentimental ¿debería correr?-Robert se asoma en el umbral de mi puerta.
Me separo de mamá y me río -ustedes dos son el uno para el otro, ambos ignoran por completo mi privacidad, ahora Robertito, ven y únete.
La idea parece sorprenderle pero luego de un segundo de indecisión se acerca y los tres nos envolvemos en un caluroso abrazo. Cuándo el mundo duele, los brazos de quienes más te quieren sana.
-Ok, basta, ahora váyanse que tengo que ir a una fiesta.
-¿Otra más?
-Déjala cielo, sí ella sale, nosotros podemos estar solos-mamá lo mira sugerente.
-Vale, no quería saber esa información, larguénse los dos.
Salen riendo y yo aprovecho para seguir con mi tarea de arreglarme; hablé antes con Oscar y Henry, juntos serán mis compañeros de copas y arrastraremos a Eduard con nosotros al un nuevo bar que abrió la semana pasada《Nube》invité a Evander para que fuese conmigo pero aseguró que no le gustaba ese ambiente y que si iba nos arruinaría la fiesta, prefería quedarse en casa cuidando de Delia.
Awwww, no se supone que debas ser tan adorable cuándo técnicamente me estás rechazando una cita novio.
Niño Potter: 1) Adoras que sea adorable. 2) no es una cita y 3) prefiero estarme quieto, imagínate que en el antro pongan una canción de Sabrina Carpenter, que horror.
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¿Y si somos fugaces como estrellas?
Teen Fiction[✔Terminada] Ella lo tenía todo. Le iba bien en las clases. Tenía un lindo novio. Muchos seguidores en Instagram. Su mejor amiga era la más popular de la universidad. Él... No tenía casi nada. Ella publicó un post. Él le comentó. Ella escuchaba...
