Capítulo 36: Después.

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Shelley.

Cinco años después:

"Meet me at our spot" suena desde la radio de mi viejo y sucio auto mientras manejo y me dejo llevar por la melodía.

When we take a drive Maybe we can hit the 405 Hypnotized by the lights Man, this must be the life...—canto con una pequeña sonrisa dejando que una oleada de recuerdos me invada.

<<Hacía mucho tiempo que no venía por aquí>>

Aparco en medio del sendero y me bajo tomando la pequeña libreta del asiento del copiloto para empezar el recorrido que me llevará hasta el muelle.

Llego hasta el muelle y me siento en el dejando que mi cabello rubio aún con mechones en verde se mueva con el viento. Mis pies los dejo caer y mis Converse casi tocan el agua del lago.

Ese lago.

Miré a mi alrededor, estaba completamente sola pero no era una molestia para mí. No solía venir mucho a pesar de mi fascinación por los lagos y era porque este posee muchos recuerdos y no me creía capaz de volver.

Pero hoy sí.

Lo necesitaba, ya han pasado cinco años desde esa fría noche donde mi estrella fugaz dejó de pasar por mi cielo y solo quedó el recuerdo de que fui capaz de poder observarla y aprender de ella.

En casa sentía que, a pesar de que las heridas ya habían curado y cicatrizado; debía quitar la venda que aún se mantenía sobre ellas y dejar que respiraran.

¿Lógica? Tal vez no.

Aún recuerdo perfectamente cómo mi mundo se derrumbó cuando ese último pitido dio fin a una vida demasiado especial para este mundo.

Vamos.

Cierro los ojos dejando que las imágenes bagen por mi mente, siento la necesidad de contar todo lo que ha pasado en este tiempo.

Y lo hago.

Estoy consciente de que Evander ya no está, su alma no es más que simple aire que está siendo respirado por millones de personas que ni siquiera lo conocieron. No soy creyente de que existe vida tras la muerte, tengo la convicción y certeza de que una vez que te mueres simplemente te duermes, ya no estás.

Así que hoy no hablaré con Evander.
Lo haré con mi recuerdo de él.

Con mis ojos aun cerrados lo atraigo hasta aquí, su recuerdo lo tengo bien guardado y puedo imaginarlo tal y como era. Al abrirlos, él está aquí de nuevo.

Sus ojos claros se iluminan por el sol, sus brazos delgados pero bien formados se flexionan cuando se acomoda mejor junto a mi en el muelle, su cabello entre el rubio y marrón se mueve ligeramente, sus pecas resaltan más en su piel clara al igual que su lunar en la mejilla izquierda, pero sobre todo, la prótesis que brilla por el sol.

Casi soy capaz de llorar por la alegría de verlo. Se ve joven, mucho más joven que yo, mientras que yo tengo veinticinco, Evander siempre tendrá veinte años.

—Así que aquí estás —digo a lo que me sonríe.

Se que debo parecer loca hablando sola, pero lo extraño ¿ok?

¿Y si somos fugaces como estrellas?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora