[✔Terminada]
Ella lo tenía todo.
Le iba bien en las clases.
Tenía un lindo novio.
Muchos seguidores en Instagram.
Su mejor amiga era la más popular de la universidad.
Él... No tenía casi nada.
Ella publicó un post.
Él le comentó.
Ella escuchaba...
Recuerdo que, tiempo después que papá se fuera de mi vida, empecé a ver lo reconfortante que era estar sola en mi habitación, donde tenía el poder de dicidir si era la princesa, el dragón, la gentuza o el caballero de brillante armadura de mi propia historia. Tal vez era muy pequeña para entender el significado que esto tenía, a veces le damos mucha importancia a cosas u momentos y luego es que reflexionamos en ello.
Para una niña de siete años su habitación no era más que su lugar de juegos, aquel donde sus mejores amigos la esperaban siempre después del almuerzo para jugar. Ahora de grande, esos amigos no están. Se fueron con la niña que solía ser, ahora, en su lugar están los demonios. Aquellos recuerdos tristes que están en lucha constante con los ángeles, que son mis momentos felices allí.
La habitación se transforma, aunque a veces no lo notemos. Se acopla a nuestro estado de ánimo, si estamos tristes, nuestra cama y aquella almohada donde hemos derramado tantas lágrimas nos estarán esperando con los brazos abiertos diciéndote: "ven, estamos aquí ".
Pero, si estás feliz, la luz, la energía, aquel cepillo para el cabello que usamos de micrófono te dirá: " hey ¿vamos a cantar un rato?"
Sé que muchos piensan igual; en nuestra habitación nos sentimos a salvo, es allí el único lugar donde controlamos todo lo que nos pasa. En donde las paredes encierran y guardan muchos momentos, unos felices, otros no tanto. Una casa puede tener mucho significado, pero sobre todo lo tiene la habitación dónde se compartió toda una vida.
Cualquiera te puede invitar a su casa, y sí, te está brindando una confianza especial, pero cuando te llevan a su habitación (y no hablo de llevarte a hacer +18) te está dejando ver algo más: su territorio, su orden y desorden.
En una simple habitación también se pueden encerrar horribles momentos que es mejor olvidar y nunca volver a recordar.
Por lo cual, la perspectiva que tengamos del espacio, dependerá de cada uno.
Recordemos esto cada vez que alguien nos invite a pasar, porque allí, nos está abriendo paso a su alma, su corazón y su mente. Nos está dando la oportunidad de ver una parte de sí, así que es mejor aprovecharla y guardar con nosotros los secretos que esas paredes nos susurran.
Así cómo también, atender a los llamados de auxilio que nos gritan.
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@Ew_109: Esta reflexión sí que me gustó :) .
Sonrío al leer el comentario de Evander sobre mi última publicación en la línea de apoyo y me alejo de la pantalla.