Capítulo 23. La fiesta parte 2.

104 19 50
                                        

El maldito flash me dejó segada unos segundos.

Detrás del teléfono, una rubia nos miraba con una gran sonrisa.

-Oh por Dios, Derek de verdad que estará interesado en saber lo que haces mientras no está Shelley.

-¿Y tú quién te crees niñata? Dame eso- traté de quitarle el celular a la desconocida pero se movió rápido. -Vuelve a aquí.

Traté de seguirla con la clara intención de detenerla pero Evander se atravesó en mi camino tambaleando. El enojo había borrado momentáneamente el rastro del alcohol en mí, lamentablemente en Evander no había tenido el mismo resultado.

-Déjala ir.

-¿Ah sí? ¿Sabes en los problemas que me voy a meter si decide publicar esa foto?

-¿Qué más da? Derek se iba a enterar de esto tarde o temprano.

-No sabes lo que estás diciendo. -Lo tomé del brazo irritada para arrastrarlo a la barra.

Sí, yo podía tener mis dudas, pero eso no significa que no me importan los demás, esto tendrá consecuencias, lo sé. Una vez que Derek vea esa bendita foto, va a estallar y probablemente tomar represalias.

Estaba jodida por todos lados.

Esto iba a acabar muy mal, ya lo presentía.

-¿Ya nos vamos? -propuso Terence con una Riley muy feliz a su lado una vez nos vió llegar.

-Es lo mejor o terminaré cometiendo una locura.- Le dije aunque él no supiera del asunto.

-¿Locuras? ¡A mí me encantan las locuras! Propongo que juguemos al gato y al ratón en casa.

-Oh Dios ¿cuánto haz bebido? -Le digo a Riley cuándo termina de hablar.

-Lo suficiente como determinar que es momento de irnos.- Sentenció Terence.

-Amigo ¿crees que puedas llevarte a todos? Y con todos me refiero a Delia también.- Dijo Evander moviendo su pelo com nerviosismo.

-¿Y eso por qué?

-Quiero ir solo con Shelley.

-No me parece una buena idea.

-Déjalo, estaré bien.- Razoné aún hirritada.

-Bueno, vámonos para que pueda quitarme esta sanguijuela de encima- dijo Delia con Carlos a su lado.

-Te puedo asegurar que soy mejor que una sanguijuela preciosa.

-Ya cállate ¿sí?- Ella lo miró con auténtico fastidio y salió del local dónde ya los chicos nos esperaban.

Nos despedimos y Evander subió conmigo al auto; no sé que tan responsable era lo que estaba por hacer, pero ya no había vuelta atrás.

*<<<____>>>*

No fui responsable una mierda.

Despierto en mi cama con un dolor de cabeza horrible. Me muevo preguntándome como rayos llegué y me saco los pequeños mechones de cabello que tengo pegados a ambos lados de la cara, con torpeza me levanto de la cama haciendo que un peluche de cerdito caiga junto a mi almohada que ya estaba en el suelo. Camino como momia hasta que llego a mi espejo y me reparo.

Oh.

Mi cabello está desordenado a más no poder, sigo teniendo la misma ropa de anoche a excepción de los accesorios y mi cara es todo un poema.

Me voy al baño y me ducho, salgo y mi mirada se posa en el espejo otra vez mientras sostengo con una mano la toalla que cubre mi cuerpo.

¡Santa Bárbara bendita!

¿Y si somos fugaces como estrellas?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora