Evander.
Pasaron unos meses luego de mi reconciliación con Shelley y puedo decir que han sido los mejores meses de mi vida en mucho tiempo.
Dejo que el sonido armónico de Hoppipolla en Creep inunde mi habitación mientras devuelvo toda mi atención al papel y la pluma que tengo entre mis manos.
Mi psicóloga me aconsejó seguir adelante con mi escritura, al parecer, había sido una gran parte de mi recuperación. Poder plasmar en palabras todo lo que sentía, lo que había avanzado, volver tinta mis emociones era un verdadero deleite para mí y a la vez era un factor que me ha ayudado a seguir aquí; a resistir el día a día.
La canción transcurre y no puedo sentirme excluido de ella, yo me he sentido de esa forma en incontables ocasiones, como un bicho raro que no puede acercarse a su angel (estrella en este caso), porque no soy especial, no para todo el mundo al menos y por ello seguí considerándome imperfecto para esta sociedad o bueno, principalmente, imperfecto para mi mismo. Fue algo que me costó tiempo entender; la perfección no existe y yo perfecto no era, ni antes del accidente ni después.
Durante tres años viví encerrado en mi pensando en lo que había perdido, no era solo algo físico, era algo emocional. Mi seguridad se hizo trizas de un momento a otro y sí, tenía a mis amigos y a mi hermana, pero no era suficiente. Ante ellos no fingía pero tampoco avanzaba, nos habíamos acostumbrado a mi silencio y ninguno trataba de hacerme cambiar, me aceptaban así y se los agradecía; porque me respetaron aunque probablemente quisieron gritarme más de una vez que dejara de autocompadecerme y saliera de la casa.
No obstante, ellos no eran los únicos que deseaban gritarme, una parte de mi, esa que estuvo apagada desde el día del accidente decidió salir a la luz; ella me exigía volver, buscar un nuevo comienzo pero como el cobarde que era no lo intenté y tapé mis oídos cuando esas voces me hablaban.
Hasta cierto día.
Recuerdo que al ver y analizar que a menos que lo intentara, nunca saldría de donde estaba, un día decidí dejar los miedos de lado y me coloqué uno de los conjuntos caros que mamá me regalaba cada cumpleaños, uno de ellos venía con un short y decidí usarlo. Pero en el momento que vi mi reflejo en el espejo todo se desmoronó. Creo que esperaba al chico que se subió al auto de su tía aquella tarde, golpeé el espejo con fuerza hasta quebrarlo y luego me acuclillé en el suelo de mi habitación para llorar hasta el cansancio.
Estaba molesto conmigo mismo por no poder verme como según Riley todos me veían, me quité esa ropa para cambiarla por las que siempre usaba y que me ocultaban del mundo; ingresé con rabia a mi Instagram desde el ordenador para distraerme y entre las publicaciones me pareció una publicidad, allí estaba colgada una simple frase que me llenó de curiosidad; "Nueva noche" bufé por el pésimo nombre y empecé a leer.
Absurdo.
Era todo lo que repetía mientras avanzaba, no podía creer que yo estaba en una patética situación y llegara una persona a decir que iba a estar bien, no lo soporté y me quité el enojo comentando.
Grave error.
Lo noté cuando desaté la molestia de cierta chica ¿quién iba a pensar que esa descabellada que seguramente luego de ese comentario planeó mi muerte sería actualmente mi novia? Nadie, eso seguro. Pero no podía mirar atrás y no sonreír, todos los obstáculos que atravesamos, tanto juntos como individualmente nos habían ayudado a sanar esas heridas que arrastramos durante mucho tiempo.
¿Y adivinen qué? Ese short que no pude ponerme aquel día, lo llevaba puesto hoy.
Cerré con un suspiro mi libreta y apagué la computadora, un silencio agradable se instaló apenas lo hice, lo cual era curioso considerando el montón de gente que se la pasaba aquí ahora, por eso decidí salir de la habitación para visitar a mis sobrinos.
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¿Y si somos fugaces como estrellas?
Teen Fiction[✔Terminada] Ella lo tenía todo. Le iba bien en las clases. Tenía un lindo novio. Muchos seguidores en Instagram. Su mejor amiga era la más popular de la universidad. Él... No tenía casi nada. Ella publicó un post. Él le comentó. Ella escuchaba...
