37: Epílogo.

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Narrador omnipresente.

Años después...

"En una realidad donde los libros son escritos por personas y esas personas escritas por otras personas":

Al final, si fuimos fugaces como estrellas

Luego de terminar esa frase un pequeño sollozo se hizo audible, una chiquilla sentada en el tejado de su casa dejaba caer gruesas y silenciosas lágrimas.

A ella no le gustaba leer, nunca lo había hecho (a menos que fuera para alguna tarea de su colegio). Pero su madre la había obligado a leer el libro que en ese momento tenía aferrado a su pecho.

<<Es solo un libro>>

Se repetía en su mente con el único objetivo de que la pérdida de un insignificante personaje no le doliera tanto.

<<¿Por qué mamá me recomendó esto?>>

Esa pregunta rondaba la mente de la chica, apenas tenía catorce años y desde niña le solían leer cuentos de hadas para dormir. Nada demasiado trágico.

<<Creo que he perdido mi estabilidad emocional >> Pensó.

-¡El! ¡Ya han llegado!- la llamó una mujer de unos cuarenta y cinco años, adentrándose en su habitación buscando a la chiquilla.

Su nombre en realidad era Eliora, pero desde niña había sido llamada por el diminutivo "El" o "Eli".

-Ya voy - dijo entonces El, limpiando su rostro.

<<Patética, llorar por un libro ¡pufff!>>

Pero en el fondo, ese final le dolía más de lo que quería admitir.

-¿Estás bien?- contestó entonces la madre sentándose con ella.

Shelley estaba igual que en su adolescencia, su cabello igual de largo y aún rubio con mechones en verde, la hacían ver más joven, el piercing en su oreja seguía igual pero ahora tenía en el brazo un tatuaje de un zorro igual al que se había hecho en la universidad, sus ojos entre el verde y el azul destacaban con el sol de esa mañana, había engordado un poco pero seguía viéndose bien, miró a su hija y cuando bajó la mirada al libro entendió todo.

-¿Lo terminaste, eh?

-¿Por qué me obligaste a leer esto mamá?

Shelley sabía perfectamente a qué se refería con esa pregunta, le quitó suavemente el libro y acarició la portada.

¿Y si somos fugaces como estrellas? 》Se leía en ella. Allí aparecía una pareja sentada observando el cielo estrellado.

-Eliora Sheseen Williams Lanford- dijo sonriente - acabas de leer la historia de mi vida, o bueno, una parte muy importante de ella.

-¿Es tu historia y la de papá verdad?- dijo melancólica.

-Exactamente, por eso quería que la leyeras.

¿Y si somos fugaces como estrellas?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora