Capítulo 25: No comentas ninguna gilipolles.

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La traición me dolió más de lo que creía.

Nunca pensé que experimentaría una situación como esta. El dolor en mi pecho no desaparece por más que repita que no me afecta lo que sucedió con Derek.

Dios, solo con rememorar su nombre un tumulto de emociones amenaza con acabar conmigo. La tristeza, la iray sobre todo la vergüenza me devuelven al pozo sin fondo del que creía haber salido algún día.
Lo que pasó me destrozó, no solo porque los sentimientos que cultivé por mi exnovio habían sido utilizados; la humillación también me afectó ¿quién me creía? ¿Una más de ellos? No se podía ser tan estúpida.

Yo no era nada para ellos, nunca lo fui.

La situación me hacía sentir insuficiente, ellos no eran los únicos que me habían abandonado cuándo más creí necesitarlos. Mi padre también hizo lo mismo; no me quiso como su hija, huyó antes de que la responsabilidad creciera, se ahogó con todo y simplemente se rindió. No fui suficiente para él tampoco, porque si lo hubiese sido, estaría aquí. Con Derek sucedió lo mismo, no fui lo suficientemente importante para ellos y por eso no pararon la apuesta cuándo Donna sugirió alargarla a un año. Me asquea al hecho de que si Evander no hubiese aparecido en mi vida, esa apuesta se habría llevado a cabo correctamente, porque solo faltan unos días para que Derek y yo cumpliesemos un año de estar juntos.

Nadie pensó en mí cuándo lo sugirieron, ninguno de ellos. Mi padre tampoco.

Me sentía pequeña en este mundo tan grande, estaba harta de llorar mirando las estrellas en mi ventana. Cuándo conocí a Donna creí que la vida me sonreía, qué por fin dejaría de ser la chica tonta que no era suficiente para nadie.

Qué tonta, tonta fui por creer eso.

Ellos solo eran el recuerdo de que seguía sin ser suficiente.

Mi mayor miedo se había materializado ante mí en esa pista. El miedo al rechazo y a volver a experimentar el abandono.

Genial, gracias universo.

Mi teléfono no ha dejado de sonar durante estos dos días que me tomé para "pasar el luto ". No quería asistir a la universidad y verlos a ellos en la cafetería o por casualidad en los pasillos. No quería escuchar los rumores que se estarían regando por allí, sé que a pesar de que Derek haya sido el culpable, la criticada seré yo.

Puedo escuchar los susurros de los demás: :qué tonta ¿de verdad pensó que Derek la quería?." "Debió de saber dónde se metía al querer salir con él." "Ahora Derek está libre, tenemos que aprovechar".

Sí, yo sabía dónde me metía, pero fui engañada. Creí qué, al ser como ellos, era una más.

Reconocí que no cambié por ellos, solo descubrí quién en realidad era. Pero eso de nada servía, porque me hallaba sola ¿con quién iría de fiesta ahora? ¿Qué haría en los ratos libros si no es ir con ellos? ¿Qué pasará con esa casa en el lago? Los recuerdos, todos inundados de sus caras, me destrozaban más.

Sentada en mi cama y con cierto peluche entre mis brazos, pienso en cada momento, cada fiesta, cada salida, los campamentos y me es imposible pensar que todo fue fingido. Creo que todos nos acostumbramos a la idea de ser un equipo; solo que no fue suficiente, había muchas mentiras entre nosotros.

Sin mucho tiempo más para seguir revolcándome en mi miseria, tomo mi teléfono que no ha dejado de sonar. Por un momento pienso que es Evander, pero en realidad es Darla.

No puede ser.

Darla: ¿Ya terminaste de llorar? Debemos hablar.

Yo: Qué sutil, maldigo el momento en que te pedí que me pasaras tus apuntes.

¿Y si somos fugaces como estrellas?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora