Capítulo 32: Segunda oportunidad.

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Shelley

¿La tortura a terminado?

Creo que nunca en mi vida había escuchado tantas veces a un niño llorar.

Y no es uno, son dos.

Los mellizos tienen unos pocos días de nacidos y son las cositas más hermosas y recelosas que he visto. Emily y Derrian tienen suficiente parte de los genes de ambos padres, cabello negro y ojos claros; en este poco tiempo he notado que Emily es más recelosa que su hermano, cuando intentamos cargarla y para eso la separamos de Delia, se pone a llorar. Derrian es un poco parecido pero es más amigable, suele ser más fácil el sacarle una sonrisa, duerme más que Emily y su punto en común (aparte de la apariencia) es que lloran cada que se le aparta de la madre.

Ella, Carlos y Evander son los únicos que pueden acercarse a ellos sin que rompan en llanto.

He venido todos los días después del parto para visitarlos. Y que quede claro que no lo hago por ninguno de los chicos que lamentablemente también están allí cuándo llego, lo hago por Slade.

Sigue diciéndote eso.

No es nada agradable tener que estar en la misma habitación que Evander. Respirar el mismo aire es demasiado, cada que su mirada se choca por accidente con la mía siento que el corazón podría explotarme; es una sensación de mierda y experimentarla todos los días va a acabar conmigo.

¿Slade no conocía a otra chica para meter la pata? ¿Por qué tenía que ser su hermana?

Riley ha intentado acercarse estos días pero no la he dejado. No quiero palabras cargadas de lástima, no aún, sé que podría llegar a perdónarlos, pero no quiero hacerlo todavía, es un miedo irracional el que trepa por mi garganta. Ya le di antes mi confianza a amigos que solamente me usaron.

Ellos no son iguales a Donna.

Lo sé, lamentablemente estoy muy consiente de eso.

____

Estoy en casa de Evander por la tarde. Y todos los chicos están aquí.

Slade sostiene una bolita enfundada en un suéter verde, Derrian duerme complacido en los brazos de su padre y Cassie lo acompaña desde atrás.

Ella había regresado hacía dos días y pareció resolver sus problemas con mi amigo. Aún quedaban asperezas que limar pero Slade estaba poniendo de su parte.

Le toca, o lo matamos.

Riley salió después con otra bolita morada en sus brazos, Emily estaba también dormida más su ceño fruncido me demostraba que un movimiento en falso y despertaría.

No por favor.

Seguido de sus apariciones escuché voces provenientes de la cocina y una Delia algo irritada seguida de Carlos salieron de allí.

-¡No pienso estar otro rato acostada Carlos! -dijo la mamá osa hecha una bola de ira.

¿Qué tienes que con las bolas?

¿Qué?

Has usado esa expresión varias veces ya.

¿Y si somos fugaces como estrellas?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora