"...El hombre que restauraba libros antiguos y cuidó de mi pierna lesionada no era un asesino. Pero del hombre que acababa de ahogarme hasta casi hacerme desmayar, no estaba tan seguro..."
||2Jae||
||Adaptación||
Inicio: 26/08/2020
Fin: 15/11/2021
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~⸙~
El perfume de la tierra me invadió mientras apoyaba la pala sobre mi hombro.
—Cuidado ahí. —Miré fijamente a una de mis estudiantes de pregrado—. Si le das un golpe a un pedazo de cerámica, la romperás.
Se sentó y limpió el sudor de su frente. La primavera golpeó a Lim como un boxeador profesional. Pero en lugar de caer en la oscuridad, la luz inundó el aire, los árboles y las plantas. Las flores silvestres crecían en los claros, y los matorrales florecían con arándanos y madreselvas blancas.
Bordeé la excavación y colgué mi pala en el improvisado cobertizo de herramientas que habíamos construido. Aproximadamente una docena de estudiantes excavaban, raspaban, y quitaban tierra de los restos de un pequeño pueblo Choctaw a unos cien metros del lugar donde Jaebum y yo habíamos cavado el día que nos dispararon. Las lonas verdes sombreaban las excavaciones mientras ansiosos estudiantes perfeccionaban los descubrimientos secretos de una civilización perdida.
Estaba a cargo de toda la excavación. El Dr. Stallings se quedó tan lejos de mí como fue posible, y estuvo más que feliz de dame carta blanca en lo que a Lim concernía. La brisa se levantó, trayendo el olor de la glicina en flor. Las cigarras zumbaban en los árboles, su interminable canción previendo otro día caluroso en el Delta.
Unos brazos rodearon mi cintura y una barba familiar cosquilleó el lado de mi cuello.
—¿Almuerzo?
—Sí. —Sonreí mientras Jaebum presionaba sus labios en mi piel, creando una oleada de piel de gallina en mis brazos.
—Hice algo especial.
Ladeé la cabeza a un lado y le miré.
—¿Como qué?
Me besó en la frente.
—No puedo reclamarlo todo. Ty se detuvo en la casa para ayudar. Los filetes son su especialidad.
Mi boca se abrió cuando mi estómago retumbó.
—¿Estás bromeando? ¿Me lo perdí de nuevo?
—Es un tipo vergonzoso. —Jaebum se encogió de hombros y me apretó.
—Ya lo puse en la misma categoría que Santa Claus y el Conejito de Pascua.
—Sí, niño, hay un Ty. —Me soltó y tomó mi mano—. Ven. Vamos a lavarte. Tus uñas están más negras que las mías. Después podremos comer.
Lo seguí hasta el pequeño canal que habíamos establecido con agua dulce desviada desde el arroyo cercano. Después de lavarme, caminamos de la mano a la pequeña área de picnic donde algunos estudiantes comían sus almuerzos y hablaban de lo que habían encontrado en la excavación.