"...El hombre que restauraba libros antiguos y cuidó de mi pierna lesionada no era un asesino. Pero del hombre que acababa de ahogarme hasta casi hacerme desmayar, no estaba tan seguro..."
||2Jae||
||Adaptación||
Inicio: 26/08/2020
Fin: 15/11/2021
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
~ ⸙ ~
Mi corazón se llenó de ácido estomacal. Seguramente no estaba preguntando lo que pensaba que estaba preguntando. ¿Sospechaba algo? Había cubierto mis pistas, o por lo menos pensé que lo había hecho. Tal vez había oído mal.
—¿Qué?
Puso la gasa en su lugar.
—Hice algo de investigación por mi cuenta, y descubrí que tu madre murió hace unos pocos meses y tu padre, Choi Siwon, era residente de Browerton. Desapareció hace unos años. ¿El último lugar en el que fue visto? —Miró hacia arriba—. En el condado de Millbrook, con mi hermana.
Tartamudeé, y mi mente se borró mientras presionaba la gasa sobre un lugar tierno.
Continuó: —Entonces, eso nos lleva a la pregunta de qué estás haciendo aquí realmente. Parece que podrías haber mencionado tu conexión con Browerton a la primera oportunidad: al sheriff, o a mí. Infiernos, incluso a Bonnie. Pero no lo hiciste. ¿Por qué?
—Realmente no importa. —Oh, mierda—. Estoy aquí para buscar restos Choctaw, eso es todo. Mis padres no tienen nada que ver con eso.
Dejó de curar mi pierna y se quedó quieto. Su mirada se posó sobre la mía y la bloqueó.
—Eres bueno en muchas cosas; en meterte en problemas, en meter tu nariz donde no pertenece, y en meterte bajo mi piel, pero hay una cosa que no eres. —Negó—. Mentiroso.
Sacó algo de cinta y cortó un poco antes de regresar a mi pierna. No respondí, solo observé mientras se mantenía trabajando. ¿Qué podía decirle? ¿Qué sospechaba que él o su familia tenían algo que ver con la muerte de mi padre? Casi me reí con el pensamiento. Eso sonaría tan raro como su explicación de "Me gusta perseguir pollitas a través de los bosques y tener sexo con ellas".
—Lo conocí. ¿Sabes?
Me estremecí cuando terminó de vendarme.
—¿A quién?
—Veo que todavía estás haciéndote el tonto.
Retrocedió completamente, sentándose en el suelo y mirándome con una tranquilidad que nunca había pensado que vería en él. Era como si una parte de él se hubiera liberado al contarme su oscuro secreto.
—A tu padre. Conocí a tu padre.
—¿Qué? —Me incliné hacia adelante, mi necesidad de saber volvió a la vida—. ¿Cuándo? ¿Dónde?