XXIII

3.4K 395 164
                                        

El ambiente era cálido y el celaje se empezó a teñir de naranja. La estación de la primavera era un recordatorio para todos que el amor podía transformar los ambientes más comunes y corrientes en lugares románticos. Rindou y Souya estaban contentos. Ambos estaban en un viaje en motocicleta, Souya intuía a dónde iban, después de todo conocía el camino a los jardines Mori, era su lugar favorito. Pronto Rindou estacionó y ayudó a Souya bajar de su motocicleta.

—me gusta venir al invernadero y al jardín...debiste decirme para traer algo de comer

—ni hablar, esta vez es mi turno de organizar nuestra cita, ven vamos

Souya se limitó a sonreír y a dejar un beso en los labios de Rindou antes de caminar de la mano. Souya sintió nostalgia al recordar que hace años atrás habían caminado por el mismo camino, recordaba bien las flores y los árboles alrededor. Ese jardín vio nacer el amor de Rindou y Souya, por lo que era muy especial para ambos. Una lluvia de pétalos cayó sobre ellos, ambos soltaron risitas hasta que Rindou notó que un pétalo se enganchó entre sus gafas. Rindou se detuvo por un momento y quiso quitarse las gafas, pero Souya se adelantó.

—no, espera, déjame, yo te ayudo

Souya le quitó las gafas a Rindou y de un leve soplido hizo que el pétalo volara. Rindou recordó esa escena como si fuera ayer. Souya estaba hipnotizado por la sonrisa de su prometido y optó por acercarse a él para darle un beso. Souya estaba un poco nervioso por su acción, así que para disimular un poco se dispuso a colocar las gafas donde estaban antes. Rindou se limitó a sonreír y tomar su mano. Ambos recordaban bien ese episodio, ya lo habían pasado antes, pero de diferente forma.

Pronto llegaron a la casa de té y Rindou dejó escapar un suspiro, un aire de nostalgia lo golpeo y eso le hizo sentir feliz.

—bien vamos

Al entrar no había nadie, eso desconcertó un poco a Souya, estaba acostumbrado a la presencia de las empleadas del lugar, eran amables con él y las quería bastante, en cambio todo estaba adornado con pequeños arreglos florales. Al entrar a la sala se encontró con una decoración de lucecitas, en la mesita había una gran variedad de dulces y postres. Las puertas daban a la laguna de siempre, todo bajo un cielo rosa y naranja. Souya estaba con las mejillas coloradas, todo estaba como la primera vez que visitaron el lugar, con un par de diferencias.

—¿Rin...acaso intentas que revivamos nuestra primera cita?

—no...que va... ¿quieres jugar piedra, papel y tijeras?

Rindou tenía una sonrisa enamorada en el rostro. Souya estaba con las mejillas coloradas. Ambos se sentían como unos niños de nuevo.

—soy malo...pero intentaré ganarte —Souya asintió

—bien, pero esta vez hice preguntas especiales

Rindou trajo su mochila consigo, de allí sacó un frasquito con papeles doblados. Ambos se sentaron frente a la mesita de postres. Souya estaba emocionado y eligió tomar un par de galletas y dulces. Ambos estaban contentos con el juego, empezaron a agitar sus manos mientras comían dulces. Souya ganó por primera vez y estiró sus brazos en señal de victoria, eso hizo que Rindou dejara escapar una risita.

—te dije, esta vez ganaré yo

—bien, bien, vamos saca un papelito del frasco y pregúntame

Souya sacó un papelito y lo desdobló, al leerlo se puso colorado y empezó a reír. Rindou lo miró con una ceja enarcada.

—¿qué? ¿qué dice?

—Rin jajaja ¿en serio quieres saber? jajaja esta no es tu letra

Rindou confundido le quitó el papelito. Leer "¿te gustaría que me pusiera lencería alguna vez? 😉" lo hizo enrojecer, este negaba varias veces. Se empezó a preguntar qué había sucedido, hasta que recordó a Ran. Una noche antes le ayudó a cortar los papelitos, no dejaba de decirle que era muy cursi, suponía que lo había hecho por obligarlo a ayudarle a hacer las preguntas. Rindou rodeo los ojos.

Inefable [ Rindou x Souya ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora