XX

5.4K 501 194
                                        

El invierno es una época que nos obliga a albergarnos en la calidez de la familia, los amigos, etc. Una época que recuerda que recuerda que pronto llegaría la primavera, de alguna forma la ausencia de la calidez nos hace amarla y recibirla con alegría.

La felicidad que sentían Souya y Rindou hacía que sus corazones estuvieran más felices que nunca. Todos tienen momentos felices en su vida, al menos uno que nos recuerda que vale la pena vivir. Para Rindou uno de los momentos más especiales de su vida estaba ocurriendo en ese momento. Estar en el cuarto de Souya susurrándose lo mucho que se amaban había valido totalmente la pena. Sus ojos brillaban por la felicidad que destilaban. No había otras palabras que decir, estaban dándose besos que no se habían podido dar.

—Te amo...te amo...te amo...

—Rin...te amo también ¿lo sabes, no?

Souya no pudo evitar mirar a los costados. El sonrojo de sus mejillas le hizo sentir nervioso y su corazón no había dejado de latir desde que había visto entrar a Rindou a su tienda.

—lo siento por repetirlo una y otra vez...pero te amo mucho

Rindou miro con gracia el efecto que le producía ver a Souya nervioso. Ya eran adultos, pero aún sentía el mismo nerviosismo de cuando eran más jóvenes. Rindou se acercó a su cuerpo todavía más, Souya dejo escapar un leve gemido, otra vez estaba riendo con vergüenza. Rindou no lo entendía, no sabía la razón, pero se acababa de enamorar otra vez. ¿es posible enamorarse una y otra vez de una persona? Para él Souya era la prueba de que eso era posible.

Rindou vio como Souya miraba al suelo por el nerviosismo, su blanquecino cuello se dejó ver. Rindou no era un tonto, ya era mayor y algo que no podía evitar dejar pasar era el atractivo de Souya. Lo estaba viendo después de tanto tiempo y ya tenía ganas de estar con él, se sentía un poco avergonzado. Su mente le decía que debía esperar, pero su corazón le indicaba que ya había esperado suficiente, unos besos de evidencia quizá ayudarían a darse valor para decirle a Souya que quería estar junto a él.

Rindou hundió su rostro en el cuello de Souya, su aroma era embriagador. Souya sintió como una corriente eléctrica se deslizó por su columna vertebral, estaba enrojecido por la vergüenza, pero se limitó a sonreír y acariciar los cabellos de Rindou. Los besos en el cuello bajaron suavemente hasta la altura de las clavículas de Souya. El peliazul estaba sintiendo un revoltijo de sentimientos, el gesto de Rindou hizo que dejara escapar gemidos bajitos, estaba avergonzado. Rindou se detuvo al escuchar a Souya y se acercó a su oído.

—lo siento...no debí—

—Rin...me-me gusta...me gusta que me beses ¿puedes seguir?

—Souya ¿está bien que yo? —

—Rin...eres mi novio...porque no querría...te amo ¿lo recuerdas?

Souya no quería ver a Rindou, estaba con el corazón agitado. Ya no era un niño, varias veces se le pasó por la cabeza que se sentiría estar con Rindou por primera vez. Rindou no lo sabía, pero en el tiempo en que habían estado alejados se dedicó a experimentar con su propio cuerpo, era vergonzoso para cualquier hombre, pero estaba enamorado y era un pensamiento recurrente. No había invitado a su novio a su cuarto gratuitamente.

Rindou sonrío instintivamente y continuó con los besos sobre el cuello de Souya, la felicidad era demasiada. Rindou había imaginado estos escenarios en su mente y sentirlos en ese momento solo hacía que su cuerpo reaccionara. Souya dejándose llevar por el momento llevó sus manos al saco de Rindou y con un poco de miedo lo deslizó. Ese gesto mínimo hizo que Rindou volviera su mirada a Souya, mirarse unos segundos bastó para comunicar la necesidad que sentían ambos. Ambos unieron sus labios en un beso profundo.

Inefable [ Rindou x Souya ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora