"No vuelvas Hakoon"

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Y de la misma manera que yo me había separado de ella, el sentido de la "vida" también se alejaba de mí.

Tenía un vacío incurable. Un agujero negro me perforaba el corazón de manera caótica.

Sólo quería gritar, llorar.

Muchas noches recordaba todo lo que habíamos compartido. Y sí, ahora no quedaba nada.

Yo había sido el responsable, no podía victimizarme porque ya era el culpable de la situación.

Y sabía que no volvería.

Pero a la vez me frustraba haberme visto obligado a llegar a tal punto, por un miserable vampiro que a saber qué malditos temas se llevaba entre manos. Hijo de puta.

Las palabras recorrían mis labios con un tono de ira e impotencia que pocas veces había visto en mí, me acierto a decir que nulas.

Sólo quería tenerlo delante para poder acabar con ese ser repugnante. Para reírme en su oído y arañar su rostro mientras dejo un ligero hilo de sangre.

Malditos vampiros.

...

Tras un rato que utilicé para calmarme, visité a Helena.

Estaba bonita, espléndida.

Había estado tan ofuscado en aquellos temas que prefiero ahora no recordar, que había pasado por alto todos los cambios que habían nacido en ella.

Pronto darían las diez de la noche y volví a acomodarme en mi cuarto trastero de un colchón blanco y una bombilla sobre la cabeza. Lo había extrañado.

Agarré la pizarra del jardín y por primera vez la saqué de su enganche y la metí al interior de la casa.

Le relaté muy por encima, ya que no quería entrar en detalles y sumirme de nuevo en aquellos pensamientos que no me dejaban dormir sobre colmillos afilados y cabellos rizados.

Helena me acogió, de nuevo, perfectamente en su casa. Creo que también le venía bien tener compañía...

No regresaré, —le escribí sobre el tizón—pero no le quitaré los ojos de encima a aquel vampiro. Jamás.

—No vuelvas Hakoon, —lanzó aquella frase hacía alguna parte de la habitación —pero tampoco te metas en líos.

Sabía que con esto último se refería a Jake. Y por mucho que la quisiera, mientras yo siguiera vagando por este Limber vivo, Jake no tendría más que problemas.

Sabía todo lo que se llevaba entre manos con ese vampiro de ojos blancos. Ahora solo necesitaba encajar las piezas.

Deseará morir.

Y cuando lo haga, lo estaré esperando aquí, en el infierno.

HakoonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora