-¡Mamá! ¡Mamá! -Mía agitaba el cuerpo de Judith todo lo que su fuerza le permitía.
Ella despertó abriendo los ojos como platos. Se incorporó y no le dolía nada. Se había pegado un buen golpe en la cabeza minutos atrás y aún así estaba como si nada.
Mía seguía llorando, tenía muchas preguntas que no sabía cómo expresar.
-Mi niña no llores, es que me resbalé con algo de agua mientras hablaba contigo y me quedé dormida por un rato.
-No sé mamá...
-Sí cariño, no te preocupes.
El resto de la mañana trascurrió normal. Mía no volvió a sacar el tema del desmayo y por supuesto, tampoco su madre.
Y cuando por fin Judith tuvo tiempo para estar sola dejó de disimular. Apoyó sobre su mano la cabeza, le pesaba. No entendía nada. Ni ella ni yo. ¿Y si había sido un sueño? Se recostó sobre la cama y cerró los ojos intentando recordar. Había sido tan real...
-Hakoon... -dijo bajito por si se arrepentía.
Recordé el papel y el boli, le escribí: -¿Sí niña?
-No ha sido un sueño -afirmó. No, no lo había sido. Ella y yo, hace menos de una hora estábamos dándonos el lote en aquel Limber muerto, al borde de un precipicio.
-Hakoon... ¿Qué... qué ha pasado?
-No lo sé, todo es demasiado confuso -le escribí.
-Quiero volver a verte y -ya no lo decía en un tono pícaro, era de verdad-, quiero compartir mi tiempo contigo.
-Pero también con él Judith.
Resopló, sabiendo que en el fondo tenía razón.
Fue hablar del hombre de los colmillos blancos, y asomo por el portón del hogar.
-¿Dónde están mis dos mujercitas más hermosas?
-¡¡Aquí papá!! -lo abrazó y este la alzó meciéndola en sus brazos.
Judith salió a recibirlo, como siempre.
-Mi Ricitos...
-¿Cómo está mi Vampiro favorito? -dijo disimulando su malestar.
-No tan bien como tú mujer -le sostuvo la barbilla y la besó.
Eso no ayudaba nada a nuestra relación fantasiosa. Cuando volvieron a juntar sus labios ella fue consciente de que no quería separarse de él, le hacía sentir tantas cosas que yo no era capaz... Posó su mano en su cuello y depositó pequeños besos.
Me moría de ira, de rabia, de rencor, de celos, de inseguridades... Me moría.
Mientras, estaba escondido tras uno de los sillones, para que ni Mía pudiera ser capaz de verme.
-Tengo turno de tarde Ricitos, y me ha pedido mi madre si puede ver a su nieta esta tarde para el regalo del cumpleaños.
-¿Entonces me quedaré sola? -Vi que mientras lo decía se desabrochaba de manera imperceptible el sujetador.
-Si no te importa, sí. -Y le mostró una sonrisa perfecta de dientes y colmillos blancos, esas que tanto la cautivaban.
-Para nada, limpiaré y haré alguna cosita. Aún así tengo algún libro para leer, estaré bien entretenida.
Me di cuenta que él alzaba una ceja y ponía una astuta mirada y una desvergonzada sonrisa.
-¡Pero Jake! -rió ella mientras señalaba a su pequeña.
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Hakoon
Science FictionHakoon Beckett es un chico de unos 24 años que causa un accidente en el pueblo de Limber. Tras su muerte, deja en vida a su apreciada hermana y a la mujer a la que hirió en aquel choque de vehículos. De una manera u otra, consigue comunicarse con am...