Los dos amigos de Eun-young caminaban a su lado, mientras que Ni-ki iba unos pasos atrás. La chica lo notó, se detuvo y se acercó a él, rodeando sus hombros con un brazo de manera amistosa. Jake y Heeseung, al ver la escena, siguieron caminando, no del todo contentos.
Después de una larga caminata, unas luces brillantes y coloridas eclipsaron las luces de la ciudad. Estaban frente al parque de diversiones. Eun-young sonrió como una niña pequeña al ver el lugar.
—¿Vamos a entrar? —preguntó con entusiasmo.
—Por supuesto. Sé que es tu primera vez en un parque de atracciones. Pide lo que quieras, quiero consentirte. —Jake sonrió de manera adorable, sorprendiendo a su mejor amigo y al rubio.
Eun-young asintió, algo apenada por el gesto. Los cuatro entraron al parque, y los gritos de emoción de las personas en la montaña rusa, el barco vikingo, las sillas voladoras, el martillo y el famoso 'Tagada' resonaban en la distancia. Eun-young estaba realmente emocionada, esperando junto al rubio mientras Jake y Heeseung sacaban las entradas.
Cuando regresaron, Ni-ki se acercó a la taquilla. Eun-young lo miró confundida, y él dijo:
—Yo también quiero divertirme, y no creo que... —miró a los otros dos chicos—. Después los alcanzo.
Eun-young asintió, no completamente convencida, ya que había invitado a Ni-ki, pero aceptó. Jake y Heeseung llevaron a la chica al primer juego.
—Calentemos el ambiente con el barco vikingo. —anunció Jake, poniéndose en la fila.
—No parece muy aterrador. —murmuró Eun-young, observando a los que ya estaban jugando.
—Esos niños querrán matarte si te oyen decir eso... —bromeó el australiano.
Los gritos de emoción de los demás no tardaron en llegar a medida que el barco se balanceaba cada vez más alto.
—Está bien, retiro lo dicho. —Eun-young se corrigió, nerviosa.
Heeseung se rió al ver cómo su amigo había asustado a la chica. Por un momento, se olvidaron del rubio, hasta que lo vieron llegar con su habitual expresión seria.
—Oh, Ni-ki, ¿estás de vuelta? —la chica lo miró con una sonrisa. —¿Crees que da miedo?
—No lo sé, habrá que probarlo para saberlo. —Ni-ki la miró con una sonrisa traviesa. —¿El primero que grite, pierde?
—De acuerdo. —Eun-young aceptó, divertida.
Desde el punto de vista de Jake, ambos parecían como niños pequeños en su primera vez en un parque de atracciones. Por un lado, le agradaba ver a Eun-young divirtiéndose, pero por otro, detestaba que lo hiciera junto al rubio. Se preguntó si sería una buena idea dejar de lado sus diferencias pasadas para poder disfrutar el momento.
El tiempo pasó volando y pronto llegó su turno.
—Oigan, suban a la plataforma y entreguen uno de sus boletos.
El encargado del juego los llamó, y los cuatro adolescentes obedecieron, subiendo por la plataforma para abordar el juego. Se sentaron juntos en una fila, en el orden de Eun-young, Ni-ki, Jake y Heeseung.
Los dos rivales se miraron con una expresión retadora, y después de que más personas ocuparon sus lugares, el mecanismo del juego comenzó a funcionar. El barco empezó a balancearse lentamente, pero pronto tomó un ritmo más rápido y vertiginoso.
—Siento que voy a salir volando. —Eun-young miró horrorizada al rubio a su lado.
Ni-ki la miró con burla. —Tal vez gritar te ayude a calmar esa sensación de miedo.
—¡Jamás! —se negó ella, apretando los dientes.
Por otro lado, Heeseung parecía disfrutar del juego, mientras que Jake hacía lo posible por ignorar la opresión en su pecho al ver a la pareja más joven disfrutar tan cercanamente.
Eun-young apretó los labios, notando que estar en la punta no era lo más favorable. La sensación era aún más intensa, como si pudiera caer en cualquier momento. En medio del coro de gritos de los demás pasajeros, ella se unió con un grito de terror.
—Gané. —Ni-ki le avisó con una sonrisa traviesa.
Eun-young, aunque deseaba quejarse, no pudo. Había perdido justamente y decidió ser una buena perdedora.
—Bien, lo has hecho. —le sonrió de lado, con algo de resignación.
Después de un largo rato entre el vertiginoso vaivén del juego y los gritos de los demás, finalmente pudieron bajarse del “horripilante juego”, como lo había calificado Eun-young. El australiano se acercó a los dos más jóvenes, seguido de su compañero.
—¿Eun-young perdió?
—Así es, estoy pensando en algún tipo de castigo. —respondió pensativo el japonés— ¿Qué tal eso de tirar las pelotas al blanco?
—¿De qué se trata? —preguntó Eun-young, confundida, al notar que había agua bajo el estanque.
—Si le aciertas al blanco, la persona sobre el estanque cae al agua.
—Yo cumpliré con su castigo. —declaró Jake— No quiero que Eunni lo pase mal.
La sonrisa burlona del rubio desapareció, y un semblante serio apareció en su rostro.
—Hyung, ¿Te han dicho que eres experto en arruinar la diversión? —el sarcasmo era evidente en su tono— Nada de Romeo, ya no importa.
El japonés giró sobre sus talones, dirigiéndose hacia otro juego, seguido por la castaña, y detrás de ella, los dos amigos. Esta vez, llegaron al Tagada, el juego giratorio en el que las personas deben pararse al menos una vez mientras la máquina se mueve descontroladamente.
—Vamos, no hay mucha fila. —insistió el rubio, con una sonrisa traviesa.
Los otros tres parecieron de acuerdo y subieron al juego. Esta vez, la castaña se sentó entre Jake y Ni-ki, mientras Heeseung decidió sentarse un poco más alejado para tener más espacio y poder sujetarse con mayor facilidad.
El juego comenzó suave, pero pronto algunas personas empezaron a caer al suelo, arrastradas por el giro frenético de la máquina. Eun-young temía que ese fuera su destino. La máquina aceleró, balanceándose más fuerte de un lado a otro, dando pequeños saltos que hacían que los participantes aflojaran sus agarres y salieran disparados de sus asientos.
—Mis manos se resbalan. —confesó la castaña, visiblemente nerviosa.
Ambos chicos a su lado tomaron una de sus manos cada uno, intercambiando una mirada rápida, pero cargada de tensión. La atmósfera entre ellos era palpable, pero afortunadamente, Eun-young no se percató de ello. Fue Jake quien rompió el silencio, ofreciendo una sonrisa tranquilizadora a la chica a su lado.
Heeseung, observando la escena desde su lugar, no pudo evitar preguntarse sobre la relación entre el rubio y su mejor amigo. Había algo claro: la tensión entre ellos era evidente, especialmente cuando se trataba de Eun-young. ¿Sería por la misma causa?
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˚˖𓍢ִ໋🦢˚ 𝐋𝐞𝐭'𝐬 𝐃𝐚𝐧𝐜𝐞 ♬ | 𝐍𝐢-𝐤𝐢 ✔
Fanfiction𝐍𝐊 || Choi Eun-young es una apasionada de la música y el baile. Con el firme propósito de cumplir su sueño de convertirse en una gran bailarina, está dispuesta a dar su mayor esfuerzo, enfrentando todos los obstáculos que se crucen en su camino. E...