Capítulo 14

631 55 42
                                        


«Me siento tan bien a tu lado;
que quisiera morir así...»
~Vincent Van Gogh

𓆩14𓆪

Orgullo es una palabra muy diversa. Por lo menos para mi lo es.

Según su definición, orgullo significa: «Exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás.»

Bah, estupideces.

Para mi, por lo menos, orgullo era un sinónimo muy visceral de dignidad. ¿Eso tiene algún sentido? Puede que no, pero últimamente nada de lo que pienso y digo es razonable.

Estos últimos cuatro días han sido agobiantes, lo único que mi cabeza sopesaba era una cosa, bueno, más bien en alguien. Jayce, Jayce, Jayce... Era inevitable.

No había contestado a sus mensajes, ni siquiera los había visto. Nada de nada. ¿Qué soy una persona horrible? Sí, no podía negarlo, así me sentía.

Pero, no podía. Suena a excusa, sí, pero no lo era, simplemente las cosas me estaban saliendo de este modo: Ignorar a todos.
Vamos, que estoy haciendo todo lo contrario que Ethan me dijo que no hiciera.

Mi rutina se había vuelto muy específica: Levantarme temprano, aprovechar el día, hacer algún que otro encargo,—como el que tuve ayer en la tarde, una sección de fotos para un cumpleaños...—. Pasear por ahí y fotografiar todo lo que despertara algo en mi, y volver a casa justo antes de irme al trabajo.

Sí, así de simple.

Rubie no se había esforzado mucho más en saber que me pasaba. Adam me entendía, y con la charla del coche le bastó. Jacob era un hermano ausente... digamos que era muy solitario e independiente para su edad. Y lo entiendo, porque en realidad, cuando pasas por cosas parecidas, madurar es algo importante a una edad temprana.

Y Naomy... Con ella todo era distinto. Cuando me preguntaba que me sucedía, lo único que se me ocurría decirle era: «Un mal día en el trabajo» o «Me duele la cabeza» Cosas que son verdad, pero que ocultan la realidad.

En fin, hoy estaba decidida, esta vez sí. Iba a hablar a Jayce.

Llevaba con mi teléfono en la mano por lo menos media hora, por no decir más. Había abierto y leído sus mensajes del chat con determinación y a cada vez que releía alguno me quería morir.

«No sé que ha pasado, joder, pero no es nada difícil de explicar»

«Me lo contaste sentados en el sofá de Coop. Posiblemente íbamos muy borrachos»

Sí, yo sí iba bastante ebria.

«¿Podemos hablar?»

Dios, soy una persona horrible.

Solo podía pensar en una cosa, y es que en ese momento parecía muy segura de mi misma, contándole mis problemas y fingiendo que todo lo que salía de mi boca era normal.

Sí, Jayce tenía razón, eso era lo que yo sentí en aquel momento, lo que pude llegar a recordar.

«Jeder, ¿Puedes contestar a mis mensajes?»

Solo amigos Donde viven las historias. Descúbrelo ahora