Capítulo 2

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La primera semana pasó rápido, fue un poco aburrida. Las actividades que dejaba la profesora Carmen eran demasiado fáciles. Hasta que llegó la segunda semana. Se empezó a poner bien estricta la profesora. Los temas se volvieron más largos, las horas pasaban más lentas. Dahlia y Omar también tenían la semana full. Estaban estresados, más que todo Omar. Nos contó que medicina general era complicada.

Llegó el sábado y decidimos tomarnos un sábado de relax. Fuimos a un mini café para conversar y tomarnos algo. El lugar era muy bonito. Nunca había ido allí. Quedaba a unas cuadras de la universidad. La fachada del café
era de cuarcita marrón de dos pisos con ventanas oscuras. Casi parecido a un Starbucks, solo que menos moderno.

Entramos. Había mucha gente. Fuimos hacia la parte de arriba y dimos con una mesa al aire libre. La mesa era de madera y las sillas negras. A las esquinas estaban unos cuantos pinos pequeños. Nos sentamos a esperar que nos atendieran. Dos minutos y la mesera ya estaba parada allí esperando nuestro pedido.

—Buenas tardes bienvenidos a Tu de Gustación, mi nombre es Moly,
¿Que van a pedir?.

La chica era alta, de unos veinticinco le calculo yo. Cabello por los hombros color miel y muchas pecas en su rostro.

—Hola linda, voy a querer un Cappuccino y...— hizo una pausa mirándonos a Dahlia y a mí, quienes nos encontrábamos leyendo el menú— mis amigas ¿quieren...?.

—Ah sí, un late, gracias— dijo mi amiga rápido y directo.

—Yo un frapuccino porfavor.

—Perfecto, ya se los traigo.

La mesera de nombre Moly, bajó las escaleras para entregarle la orden a la persona que se encargaba de hacer las bebidas con sabor a café. Pongamosle el chef del café.

—¿Tienen tareas chicas?— habló Omar.

—Sí, tengo que diseñar un logo de cualquier marca— manifesté.

—Vaya, suena difícil— opinó Omar.

—No, no mucho en realidad.

—Yo debo hacer un trabajo sobre el diseño de los sistemas de la base de datos.

—No entendí pero suena interesante.
—Por mi lado tengo que hacer un trabajo por Word sobre tooodas las enfermedades que han habido, con sus síntomas, como empieza o se contagia y así sucesivamente.

Mientras hablábamos de como nos iba en clases. Moly apareció con una bandeja donde venía nuestro pedido.

—Aquí está un late para la señorita, un cappuccino para el caballero, y un frapuccino para la otra señorita
—dejándolos sobre la mesa de madera.

—Son...— no terminó de hablar porque Omar la interrumpió.

—Se cuánto son, muchas gracias linda
—guiñándole un ojo.

—Denada, que lo disfruten.

Moly da vuelta para atender a otra mesa. Me dí cuenta que había un papelito en la mesa que decía "nos vemos abajo". Supuse que era para Omar. Moví la mano para que captara mi atención y señalé el papel. Este pilló y lo agarró. Salió una sonrisita de triunfo y guardo el papel en el bolsillo de su pantalón. Seguimos conversando mientras tomábamos nuestra bebida.

Luego de una media hora, bajamos la escaleras para irnos. Vimos a Moly y nos despedimos de ella con una ligera movida de mano. Ella nos lo devolvió, o quizás solo a Omar. En ese preciso instante en que cruzaramos la puerta me dieron unas ganas de hacer pis horrible. Le dije a Dahlia y le pregunté al de la caja registradora que en dónde se encontraban los baños. Me explicó que en el fondo a mano derecha estaban.

Caminé rápidamente hacia el baño, cuándo derrepente siento un choque con algo, o mejor dicho con alguien.

Impacte con un chico que se dirigía a la dirección opuesta de la mía. Él tenía sus manos en mi antebrazo para evitar mi caída. Tenía cabello marrón oscuro, oscurito, sus ojos eran verde hoja, resaltaban perfecto con su tez blanca, sus labios eran delgados de un rosado natural. Salí de mi trance cuando Dahlia puso su mano sobre mi hombro haciendo que volteara a verla.

—¿Estás bien?— pregunta el chico.

Su voz era ronca.

Uff

—Si eh, sí, estoy bien— volviendo a mi posición recta— Disculpa deverdad
no te ví.

—Tranquila no pasa nada— despegó sus manos de mi antebrazo y se fué.

Aún en shock, me dirigí al baño. Noté que habían muchas personas mirándome. Demasiados ojos para mi gusto. Parecía una película de suspenso.

Salí del baño y encontré a la mesera Moly atendiendo otras mesas. Ella me observó por unos minutos seria de arriba abajo y de abajo arriba. ¿Majomenos?. Se paró enfrente de mí y...

—Todos cometemos errores, no te preocupes— me dice.

La miré con expresión de no haber entendido el porqué de ese "consejo". Ella simplemente se dió la vuelta y desapareció escaleras arriba. Salí del café para encontrarme nuevamente con los chicos. Estaban ya en el auto esperándome. Me subí y Omar encendió el mercedes gris mate, y arrancó.

Me dejaron en casa. Eran las siete de la noche. Saqué las llaves de mi cartera, busqué la llave exacta y la introduje en la cerradura. Al abrirse, entré y volví a cerrar con llave. Ví que mi padre estaba en la amplia sala viendo su partido de fútbol, Barcelona contra Real Madrid,
el clásico.

—Hola papá, llegaste temprano
— dejando la cartera en uno de los sillones beige.

—Hola hija, sí— suspiró — hoy estuvo lento el trabajo, así que salimos temprano. Llegué hace rato. ¿A ti cómo te te fue?.

—Bien, bien. Fui con Dahlia y Omar a un mini café.

Quise omitir lo demás, lo del chico y lo de la camarera. Fue demasiado extraño, no lo del chico, sino lo de Moly. ¿Por qué me diría algo así? ¿Acaso me conoce? ¿Quién era Moly?. Jamás la había visto en mi vida.

—¿Mamá está en la cocina?.

—Sí, está haciendo pie de limón.

—Umm delicioso, iré a ver.

—¡Si está listo me traes un pedazo!.

Entré a la cocina y justo como dijo papá, mamá estaba decorando el pie de limón con crema. Olía a limón y claras de huevos recién batidos.

—¿El pie es para mí verdad?.

—Para todos cariño— sonriendo.

—Iré a mi habitación, bajaré por mi rebanada de pie luego.

—Y por la cena también.

—Por la cena también— reí — ¡Ah! Dice papá que él no quiere, que me lo puedes dar a mí.

—¡Mentira!— se defendió.

Mamá se rió suave al igual que yo. Subí las escaleras, abrí la puerta de mi habitación y me quedé sentada en la cama pensando en lo que había pasado en el café. Era algo que no dejaba de repetirse en mi cabeza. Le estaba dando demasiadas vueltas al asunto, sí, pero necesita saber el porqué.

Luego de unos minutos. Mamá toca la puerta y entra con un plato. Este contiene el pie. Me lami los labios al ver el rico pastelito. Lo comí con sabor
a gloria.

Cuando la Imaginación se DesbordaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora