Capítulo 5

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Salí de la cafetería en dirección a la biblioteca. Doblé a mano izquierda y luego a la derecha. Entré en silencio e hice un gesto de saludo con la mano a la bibliotecaria. Ella me lo devolvió. Habían estudiantes leyendo en las mesas de madera lisa. Otros respondiendo las preguntas que dejaban algunos libros interactivos. Di un paseo por las estanterías. Eran altas con un montón de libros, desde el más grueso hasta el más delgado. Unos eran oscuros y otros con colores llamativos, dibujos o formas. Diría que era el paraíso si hubiesen libros juveniles y no libros para estudiar.

Me adentré en el pasillo del fondo donde estaban los libros relacionados al dibujo, pinturas antiguas, arte. Busqué uno azul marino con letras doradas, el que la profesora Carmen explicó en clase que teníamos que llevar mañana. Este se encontraba en la sexta columna, pude tomarlo con facilidad. Luego fuí al final, dónde estaban los libros de lectura juvenil (romance, misterio, reflexión). Visualice uno que tenía de nombre "sus ojos grisáceos" me pareció interesante el nombre. La portada también, esta era negra con curvas grises, y un ojo en la segunda O. El libro estaba ubicado en la décima segunda columna. Tuve que subirme a la escalera de madera.

Subí cinco escalones y quedé en la posición perfecta para levantar mi brazo y agarrar el libro deseado. Al estar en mi mano, aprecié su portada mejor, era muy interesante. Giré mi cabeza hacia delante para bajar, esta vez mirando los escalones envés del libro. Pero algo más captó mi atención.

Un chico.

Se encontraba en la estantería de al lado. Estaba de espaldas, así que no pude ver su cara. Pero algo en él me hacía creer que ya lo conocía, o lo había visto en algún lado. Vestía una chaqueta de blue jean verde y unos pantalones azul oscuro. El cabello negro despeinado se le veía muy bien. Buscaba en la sección de romance entre enemigos. Por estar leyendo la sección, no me di cuenta de que el chico se había esfumado. Bajé los escalones con el libro en la mano. Casi me caigo. Acomodé la escalera en su lugar y salí del pasillo buscando a mi objetivo.

Lo ví descender las escaleras y rápidamente hice lo mismo subiendo y bajando la cabeza- arriba para no perderlo de vista y abajo para no caer como tronco-. Cuando estaba apunto de alcanzarlo. Empezaron a caminar los estudiantes. De pronto, sonó la campana. Se volvió un gallinero, los alumnos de aquí para allá y de allá para acá. Pude deslizarme, casi todos estaban ya en los salones. Pero entonces, había perdido de vista al chico.

Recórcholis.

Suspiré. Fui al aula agitada por tantas personas que esquivé. Algo pensativa también. Me senté tratando de poner atención a la clase de Carmen pero no pude, me fue imposible concentrarme.

Carmen estaba escribiendo en el pizarrón el nuevo tema. Aproveche para adentrarme en mis pensamientos.

El chico me parecía conocido. Pero no recordaba de dónde. ¿Será amigo de Omar? ¿Estudiante de Clarksin? ¿Hijo de uno de los profesores?.

Demasiadas preguntas y pocas respuestas.

Tenía que preguntarle a los chicos si de por casualidad lo conocían.

¿Y que harás si lo conocen?

Nada

¿Y para qué les vas a preguntar entonces?

Por curiosidad

La curiosidad mató al gato querida

Me escapé de mis pensamientos. Le eché un ojo a la pizarra y wow. Muchos párrafos. Ladee la cabeza como cachorrito sin entender. Minutos después me di cuenta que nos daba la parte teórica. Observé a mis compañeros de alrededor e iban por la mitad del tema. Le saqué punta al lápiz y empecé a escribir como loca. Para cuando Carmen borraba las palabra yo ya había terminado de copiar, al igual que mis compañeros.

Nuevamente sonó la campana. Esta vez me pasee por cada pasillo de la universidad buscando al chico de chaqueta verde.

No lo conseguí.

***

Finalizando el día. Omar nos llevó a comer helado. Yupii.

Nos sentamos y ordenamos tres barquillas, una de vainilla, una chocolate y la otra de fresa.

-El couch elegirá al capitán de baloncesto el viernes- suspira- Estoy nervioso.

-Tranquilo, seguramente serás tú el próximo capitán- guiñándole el ojo derecho.

-O quizás no.

El moreno le lanzó una mirada fulminante a la pelinegra. Un "cállate" para ser exacta.

-Gracias Tammy- devolviendo sus ojos a los míos.

-Ahora vuelvo, iré al baño.

-Dahlia los helados ya están aquí- la chica encargada de traerlos venía por la quinta mesa, nosotros estábamos en la segunda.

-¡Pues no te lo comas!.

Omar resopla.

-Pregunta seria, ¿Por qué es nuestra amiga?.

Me reí. La chica nos tendió los brazos haciendo referencia que tomaramos los conos.

Omar y yo empezamos a lamer la crema fría. El cono de Dahlia lo sostenía yo. Solté la interrogación para mi amigo.

-El día de hoy, ¿Vistes a un chico vestido con una chaqueta por los pasillos, algún salón o la cafetería?.

-Tammy, hay demasiados chicos.

-Solo responde.

-¿Cargaba solo una chaqueta?,
¿Que pasó con el pantalón?.

Iluminalo señor.

-¿Qué?.

-Que si no cargaba pantalón.

-¡Claro que cargaba pantalón!. P-pero eso no importa. Lo importante es la chaqueta.

-No, no e visto a ninguno con chaqueta.- se quedó pensativo unos segundos- Y, ¿Por qué la pregunta?.

-Una amiga pensó haber visto a alguien conocido, pero creo que se confundió.

-¿Una amiga llamada Tammy McCloud?.

Que puedo decir, me conoce muy bien.

No dije nada.

-Bueno, sabes que no me meto ni en tus cosas privadas ni en las de Dahlia- hizo una pequeña pausa posando su mano sobre mi hombro- pero aquí estoy para lo que necesites, y quién sabe, el café te puede hacer reflexionar.

Le dediqué una sonrisa sin despegar los labios. Dahlia llegó y esperamos a que se comiera su helado. El nuestro, ya estaba haciendo la digestión.


Cuando la Imaginación se DesbordaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora