Eva:
Desperté con una sensación extraña, parecía que habían pasado siglos desde que pisé el Instituto. Levanté la persiana, me desperecé y me vestí. Cuando mi padre me avisó de que el desayuno estaba listo, agarré mi móvil y bajé guiada por el olor a tostadas.
Buenos días, preciosa❤.
Era un mensaje de Samuel, sonreí al verlo. Después de cómo me mostró sus sentimientos el día anterior, no había tenido la valía de confesarle que lo que yo sentía hacia él tan sólo era amistad, así que parecía que nos habíamos dado una segunda oportunidad. Tal vez, con el tiempo desarrollaría unos sentimientos más fuertes hacia él. Tal vez, sólo era cuestión de tiempo.
Cuando terminé mi desayuno y salí de casa, cogí como de costumbre el metro para llegar al Instituto. Allí se encontraban todos agolpados sobre unas mesas azules larguísimas repletas de folletos de diferentes Universidades que daban una conferencia esa mañana en el mismo colegio. Me pilló por total sorpresa así que leí brevemente cada folleto por encima y cogí 3, los cuales representaban a Universidades de medicina. Apresuradamente, me puse en la cola de mi respectiva elección de Universidad antes de que se hiciera todavía más larga.
Pasé la mañana entera en las conferencias, cual fue mi sorpresa de que en la última de ellas coincidí con Alia. La zorra exótica prepotente. Como no, a cada pregunta que la representante de la Universidad hacía, ella respondía con puntos y comas sonriendo de lado a lado con prepotencia. Lo más gracioso fue como siempre tras acabar me miraba de reojo como si aquello me fuera a afectar pero en verdad lo que había estado haciendo la mitad del tiempo fue hablar con Samuel desde el móvil. Hablamos de todo y de nada a la vez, comenzábamos hablando sobre temas profundos como las carreras que íbamos a elegir o como veíamos nuestro futuro profesional y acabábamos criticando a cada persona que se nos ocurría.
Sal fuera, tengo una sorpresa.
Impaciente, cerré el móvil y salí por la puerta al patio exterior. Allí estaba él, con los brazos abiertos y el móvil con nuestra conversación abierta en sus manos. Corrí hacia él y lo abracé con fuerza.
—¿Qué haces aquí?— pregunté emocionada.
—Bueno..., las clases se estaban volviendo aburridas y dije, ¿Qué dirá si me presento allí? Así que no me quedé con la duda y aquí estoy.
Se separó un poco de mí y besó mi frente.
—Espera que vuelva adentro a recoger mis cosas y salgo, ¡Espérame aquí!
Salí corriendo hacia el interior de donde había sido la conferencia, que ya había finalizado y cogí mis cosas. De repente me entró una sed terrible así que salí al pasillo dirigiéndome a la fuente para beber un poco, sin embargo, lo que me encontré allí hizo desaparecer mi sed. Tal vez si yo hubiera sido otra persona, no me habría fijado pero para bien o para mal yo tenía experiencia escondiéndome en sitios para que nadie me viera liándome con otra persona.
La fuente se encontraba haciendo esquina con un pasillo pequeño sin salida repleto de taquillas. Entre algunas de ellas había un hueco en el que cabía una persona, aunque de la manera correcta podían caber hasta dos. Una de las personas era un chico rubio, no tenía ni idea de su nombre pero recordaba haberlo visto un par de veces por el colegio y la otra persona, era Alia en cuestión quién se suponía que tenía algo con Willy. Sonreí maliciosamente, esto lo iba a saber él. Siendo sincera, no se lo iba a decir a Willy porque me cayera bien o me sintiera en la necesidad de hacerlo sino porque el simple hecho de joderle un poco a Alia me satisfacía enormemente. No quería que me vieran así que sin hacer ruido salí de allí en búsqueda de Willy.
ESTÁS LEYENDO
Heridas
RomanceRaquel es una chica que tuvo que construir una coraza alrededor de su corazón para que nadie más pudiera tirar piedras sobre él. Samuel es un chico que tuvo que convertirse en un hombre mucho antes de lo que debería haberlo hecho y que supo manejar...
