La primera canción

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Samuel:

<<Voy a verla. Voy a volver a verla. Esta vez no la pienso cagar. Es mi oportunidad. Hoy voy a verla. Voy a verla. Dios, por fin. Samuel, no la fastidies esta vez. Necesito que me escuche hoy.>>

No había podido dormir estos días de atrás pensando en como solucionarlo todo. Ahora que por fin tenía una idea iba a poner todo de mi parte para que todo saliera bien hoy. Salí de casa nervioso, pasé el día nervioso y volví a la bisutería nervioso una hora antes de lo normal.

- ¿Por qué has llegado hoy antes?- preguntó mi madre nada más que entré.

Me dio un beso en la mejilla y me dejó pasar.

- El profesor de última hora había faltado- mentí.

No acostumbraba a mentir a mi madre pero necesitaba esta hora extra para terminar lo que había empezado a hacer tres días atrás. Me dirigí hasta el pequeño cuarto reservado para mí, saqué una caja del cajón más alto de la estantería y comencé a trabajar en su contenido. Cogí ágata azul y ágata de fuego, le di forma a las piezas y fui colocándolas en la cuerda. Tardé más de una hora en completarla. Mi madre entró extrañada al cuarto justo cuando se había secado el baño de brillo y protección que le había echado.

- ¿Para quién es esa pulsera?- preguntó observándola con detenimiento.

- Para una chica- contesté sin más dilación.

Una "O" se formó en sus labios.

- Es preciosa- dijo.

- Gracias, mamá. Bueno, debería irme a casa para prepararme antes de ir al polideportivo.

- Sí, sí. 

- Avisaré a Claudia para que te recoja- avisé desde la puerta.

-¡Espero que le guste la pulsera a esa chica!- gritó cuando salí.

Reí por lo bajo, yo también esperaba que le gustase.

Cuando a llegué a mi casa cogí la guitarra, la guardé en su funda, me duché y me vestí antes de salir por la puerta echo un manojo de nervios. Repetí una tras otra la escena que esperaba que ocurriera cuando la viera. Repasé durante el camino que llevara todo lo que necesitaba. Respiré aliviado.

<<Todo va a salir bien>> me dije.

Inspiré y expiré lentamente tres veces antes de dar un paso más y entrar en el interior de las instalaciones. Divisé al grupo de chicas de vóley y solté todo lo que llevaba en las manos al darme cuenta de que Eva no estaba allí. Dejé todo ahí tirado y corrí hacia Vicky quien era la más cercana a ella hasta el momento.

- Eh, Vicky perdona- dije detrás de ella intentando alcanzarla.

- ¿Samuel? ¿Qué pasó? ¿Te ocurre algo?

- No...bueno, sí. Estoy buscando a Eva, necesito hablar con ella ¿La has visto?

Me miró con pena antes de responder.

- La echaron, ¿no lo recuerdas?

<<Mierda.>>

No podía ser verdad, lo había olvidado por completo. Agarré mi cabeza intentando pensar algo ocurrente.

- No, no me acordaba- contesté al ver que Vicky seguía mirándome.

- ¿Necesitas de verdad hablar con ella?

- Sí, sí que lo necesito pero da igual porque ella no está aquí y no sé absolutamente nada de ella para ir a buscarla...

- Ey, ey, relájate- me interrumpió apretando mi brazo-. Te voy a ayudar, déjame que la llame.

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