•MIS DÍAS SIN TI•

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La carreta se quedó frente a la puerta de su hogar, solo se movió como si fuera un robot y bajo de la carreta. Todo el camino fue así, silencioso, pesado, incluso Polonia que estaba asustado se sentía más abrumado por el aura tan triste e incómoda que había ahí, pero lo prefería a que lo siguieran torturando.

- Vamos Rus, necesitas descansar - Ucrania tomó suavemente su mano y lo llevó hasta dentro de la casa mientras eran seguidos por sus hermanos y el polaco.

-¿Cómo dijiste que te llamabas?- se animó a preguntar Kazajstán mientras subían los escalones que daban a la puerta.

-... Polonia - habló bajito sintiéndose indefenso.

- Bueno Polonia, por ahora este será tu hogar. Ven conmigo, te mostraré dónde puedes dormir - dijo tranquila Bielorus y fue seguida por el chico escaleras arriba mientras que Kazajstán cerraba la puerta y apagaba las luces de la planta baja.

Todos se sentían cansados y esa pequeña aura de incomodidad seguía ahí, así que lo mejor era descansar y ya mañana podrían ponerse al corriente.

Mientras que Ucrania llevó a Rusia hasta su habitación, seguía tomando su mano y la soltó cuando no supo que más hacer.

-...Bueno...- miró a la cara al otro pero este no parecía prestar atención - descansa Rusia, mañana podemos hablar de esto con calma, ¿De acuerdo?- tomó su hombro a modo de confort y salió de ahí creyendo que seria lo mejor para el ruso.

Pero el sentía que respirar ya ni siquiera era tan importante, todo había dejado de serlo, nada valía la pena si ya no lo tenia a su lado, si se había ido para siempre y había vuelto a quedarse solo, aun que no era literalmente, así se sentía por dentro, era un gran vacío que no tenia fondo y seria difícil de rellenar.

...

La noche paso en un parpadeo, el sol alumbraba toda esa parte del mundo dejando a la otra mitad en oscuridad, un cielo despejado era maravilloso estando en la época de primavera, nubes esponjosas que crean la ilusión de que son suaves, pájaros sonando desde las ventanas de los hogares y un viento fresco por el reciente cambio de estación.

¿Cómo un día tan perfecto puedo ser tan malo? Oh si, pierde todo lo que conocías y amabas y luego sigue adelante.

México sabia que esto seria difícil, era una nueva rutina de ser servicial no era lo suyo, lucir como un bonito adorno de joyería, como un buen collar o un elegante reloj, y sumándole su embarazo las cosas se complicaban, luego, el estrés acumulado, aun se lamentaba el haber ido a esa aldea, fue su culpa e incluso metió en problemas a Japón, es mas, aun se lamenta el haber ido en esa dirección.

Si jamás hubiera escapado, si nunca hubiera ido a la izquierda en lugar de a la derecha, las cosas serian diferentes, el no habría conocido a Rusia, ambos seguirían con sus vidas, ninguno tendría idea de la existencia del otro y sus caminos seguirían separados, pero sobre todo, ninguno habría sufrido tanto como en esas últimas horas lo habían echo.

Pero si todo eso hubiera pasado, no habría una historia que contar

- Cada que el se los permita podrán hablar, no podemos protestar y por nada del mundo interrumpirlo en algo - dijo Argentina moviéndose de un lado al otro - y, ya que fueron USA y Canadá quiénes los "compraron", estarán con ellos. Traten de hacer todo lo que les digan y no olviden que cualquier cosa puede costarnos la vida - dijo con una mirada que no tenía ni una pizca de exageración, Perú y México lo sabían, Argentina tenía razón y cualquier mínima cosa que hagan mal en este mundo y siendo híbridos pueden costarte la vida.

•|El oso y La serpiente|• RusmexDonde viven las historias. Descúbrelo ahora