Dos días. Eso es lo que habíamos esperado para asegurarnos que la cura funcionaba. Megan y Enzo no presentaron efectos secundarios, tampoco necesitaron otra dosis y, al menos, no intentaron matarnos.
Funciona. Esta cura realmente funciona. Y ahora no había tiempo que perder: teníamos que administrarla a cuantos zombies pudiéramos. No podíamos quedarnos de brazos cruzados. No podía rendirme, no cuando estaba cada vez más cerca de hacer que el programa F3 desapareciera de una vez por todas.
—¿Se sienten bien? —pregunté, aunque sabía que ya habían pasado dos días, nunca está de más ser precavidos.
—Sí, al menos ya no estamos encerrados —bromeó Enzo, esbozando una sonrisa nerviosa.
—Sí, lamento eso, pero era...
—Necesario —completó Megan, con un tono serio pero comprensivo—. No te preocupes, entendemos los protocolos de seguridad. Sabemos que nunca pondrías en riesgo a las personas que están bajo tu cuidado.
—Rachel es un tanto perfeccionista, es por eso que quiso asegurarse, créanme que cuando yo era uno de ellos estuvo vigilándome todo el tiempo. Fue la única que creyó que realmente podía salvarme.
La mirada de Jack me mostraba cuan agradecido estaba conmigo, no hice nada fuera de lo normal, solo intenté recuperar a mi mejor amigo. No importaban lo sacrificios que tuviera que hacer, si había una mínima posibilidad de salvarlo, haría todo lo que estuviera en mis manos para ayudarlo; y así fue.
—Siempre habla de mí como si fuera la heroína —comenté con una sonrisa ligera—. Me alegra que estén bien.
—Significa que la cura funciona, eso es bueno, ¿verdad? —Enzo se veía esperanzado.
Recordé entonces la muerte de las personas a las que les dimos las curas, lo horrible que fue verlos retorciéndose de dolor y vomitando sangre, pasando sus últimos segundos de vida en agonía, después de eso, nada. Terminaban muertos, no era un panorama muy alentador.
—En tanto podamos ayudar a los demás todos nuestros esfuerzos valdrán la pena, no olvidemos eso —habló Jack ya que yo no respondía.
—Jack, ¿podrías traernos un poco de agua?
—Por supuesto, ya vuelvo.
Aproveché que no estaba para hacerles un par de preguntas a los chicos, necesitaba recabar toda la información que pudiera.
—Ustedes trabajaban en el departamento de policía de Bridgen, ¿cierto?
Ambos intercambiaron una mirada que delataba su preocupación.
—Sí. —Respondió Megan—. Entiendo que quieres ayudar a todos, Rachel, y lo más importante es que te quieres deshacer de una buena vez del programa f3, pero de nada sirve que el domo central esté allá si no puedes cruzar ni siquiera la barda. Esos zombies acabarían contigo en cuestión de segundos.
—Lo entiendo, no es seguro, pero debe haber otra forma de entrar a Bridgen, la barda se puso solo para tener un control de qué personas entraban a la ciudad y nada más, pero me imagino que no es la única entrada, nunca lo es, ustedes estuvieron ahí ¿cómo puedo entrar?
—En realidad... —su hermana lo golpeó con el codo—. ¡Auch!
Bingo, mi oportunidad estaba con el chico.
—Enzo, tú sabes cómo entrar ¿puedes ayudarme?
Megan negó como si su hermano no tuviera remedio y lo dejó hablar.
—Las alcantarillas siempre han sido un método poco convencional para entrar, pero puede funcionar.
—Dios, más alcantarillas no, por favor.
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PROGRAMA F3 Libro I y II
Fiksi IlmiahLa ciudad estaba en completa oscuridad, pero ellos no se encontraban solos, Rachel, Ethan y Zach, 3 desconocidos con una cosa en común: el miedo a morir. Deberán sobrevivir a las criaturas de la noche y llegar al domo, un lugar que promete ser su s...
