¡Dios me duele la cabeza! , no volveré a tomar por el resto de mi vida. No sé que pensaba ayer al pedir una bebida tras otra pero hoy no pienso en nada que no sea no levantarme de esta cama, pero claro Valentino piensa todo lo contrario porque empieza a moverse.
-Vaya que alguien amaneció juguetón hoy- le doy una palmada a la almohada en señal para que se acerque y claro él se acomoda busca mi mano para que le sobe la pancita, así que lo hago durante un rato.
-Bueno ya está, ahora vamos a desayunar- le digo y me acerco a la mesita de noche que está a lado de mi cama, cojo mi iphone para ver la hora. Medio día, digo sorprendida, he dormido más de lo que creía, bajo enseguida voy hasta la cocina pero allí no hay nadie, ni mis hermanos, ni mis padres, ni mis abuelos.
Vuelvo a mi habitación, y me dirijo en seguida al baño, me cepillo los dientes y tomo una ducha mientras lo hago una canción viene a mi mente y describe como quiero pasar el resto del domingo a la perfección así que empiezo a cantarla.
Today I don't feel like doing anything
I just wanna lay in my bed
Don't feel like picking up my phone
So leave a message at the tone...
Tardo en la ducha unos minutos más, luego salgo y voy a mi armario en busca de algo fresco y veraniego, así que opto por vestido Tommy Hilfiger y unas sandalias de tacón bajo. Me siento al borde de la cama para cepillarme el cabello y termino realizándome una trenza, lo que coincide con el momento en que escucho que abren la puerta principal, así que bajo a recibir a mi familia.
-Mamá ¿dónde estaban?- pregunto mientras ayudo a guardar los víveres, aunque es algo obvio ya que veo que traen muchas fundas de estos.
-Fuimos por víveres y a visitar a tu tía Patty- responde ella, la tía Patty es la hermana mayor de mamá son muy parecidas solo que mamá es rubia y mi tía es pelirroja como yo.
Mi mamá me cuenta como han estado las cosas esta última semana en la casa, y de lo mucho que me extrañan, es la primera vez que me voy por tanto tiempo de la casa. Aunque es una de las mejores experiencias, mi último año de carrera, si extraño mucho mi casa, la familia y mis amigos.
-Aitana lleva las fajitas a la terraza, ya la plancha esta lista- dice mi hermano Argell es el segundo de los tres hermanos, tiene veintiuno es alto, ojo grises el típico rubio hijo de papi, pero no tan guapo como Fabián el hermano menor tiene dieciséis, es blanco, cabellos castaño, y mi cómplice en todo.
-Bien, yo las llevo, tú lleva las bebidas- contesto mientras me dirijo hacia la terraza.
El almuerzo fluye de manera tranquila, Argell nos comenta sobre su trabajo, inicio hace una semana en una constructora.
-Fabián recoge los platos y Aitana tus lávalos- dice mi mamá.
-Pero ¿por qué yo?- protesta Fabián- ya lo hice ayer hoy le toca a Argell.
-No desobedezcas a mamá y haz lo que te pide- responde el mayor en tono burlón.
-Cállate tú, ya porque no te toca a ti hablas de obedecer- le reprocha Fabián, este par solo peleando pasan. Estas son una de las cosas que extraño frecuentemente, sonrío mientras escucho a este par discutir.
-Jovencitos se callan los dos- los reprende mi mamá yo solo me limito a reír- Ya cada quien a lo que le designe, tu Argell ve a conectar el DVD para ver la película.
-¿Quién elegirá esta vez la película?- pregunta papá. Mis hermanos tratan de llamar la atención nombrando películas al azar, pero están equivocados hoy elijo yo.
-Yo elegiré hoy- digo y mis hermanos me dedican una mirada retadora, así que dirijo mi atención a papá en busca de ayuda.
-Su hermana elige, ella no pasa mucho en casa así que le toca a ella- no me queda más que sonreír y abrazar a mi papá.
-Veremos Gigantes de acero- comento y al parecer todos están de acuerdo hasta el perro.
***
-¡que tráfico!- odio los lunes por la mañana, tanto tráfico. La avenida más rápida hasta mi departamento está fuera de servicio, así que demoro más de lo planeado, ya para las 2:00pm estoy en el aparcamiento del edificio. Saludo al recepcionista y me dirijo al ascensor mi departamento está en el piso 12, porque ni loca subo por las escaleras, manejar desde Buenos Aires hasta Plata me dejo exhausta. Busco la llave en mi bolso y entro al departamento no es tan grande como casa de mi papás pero al menos es chic y moderno.
Voy hacia mi dormitorio, tomo mi iPad y reviso mi itinerario de esta semana y algunos e-mails, también mi Facebook y comento las fotos de la boda que aparecen en mi muro, cuando apago la tablet busco ropa de ejercicio y mi iPod, no entro a turno hasta mañana a las siete así que un poco de ejercicio no me vendría mal. Sí, hace un par de horas atrás me quejaba no querer subir las escaleras y ahorita pienso en andar de fitness yendo a trotar por el parque un rato, ni yo me entiendo a veces.
A pocas calles de mi departamento hay un parque hermoso, y muy grande donde voy a trotar cada que puedo, para desconectarme de todo, y como dicen muchos, conectarme con la naturaleza, algunas veces solo voy por trotar y otras para darle de comer a los patos que disfrutan del estanque que hay allí.
De regreso a casa escucho a todo volumen No quiero perderte de Lucas Arnau, cuando siento unas manos alrededor de mi cintura que me obligan a girarme, al ver quién era el idiota que me dio tremendo susto y enseñarle que no soy una muñequita frágil, pero apenas me giro, él posa una mano en mi nuca y me atrae hacia sí, plantándome un beso.
-Pero, ¿Estás de idiota?, ¿Qué crees que haces?- es Jordán mi último novio y la persona a que no quiero cerca en lo que me queda de vida.
-Acaso no puedo besar a mi novia- ¿Novia? A dicho novia, pero que se ha creído, me engaño y con una tipa que creía era mi amiga.
-Sí serás conchudo tú, hace un año que no somos nada- le espetó furiosa.
-Porque tú te empeñas en recordarlo, yo ya lo deje Mará fue un error, ahora lo sé.- intenta acortar el espacio que nos separaba pero soy más ágil y doy dos pasos gigantesco hacia atrás.-Por favor nena, ya olvidemos eso y empecemos de nuevo tu y yo, nadie más lo prometo.
-Error, error fue estar contigo y claro ahora que Mará va a tener un hijo tuyo la abandonas como el cobarde poco hombre que eres, por mi puedes empezar, tener un nuevo comienzo como lo quieras llamar pero sin mí, lo oyes sin mí.-
-Aitana, preciosa perdóname, estoy muy arrepentido cometí un error lo sé, pero estoy dispuesto a enmendar todo-
-¿Quieres enmendarlo?- pregunte coqueteándole- ¿Crees esta vez funcionara?.
-Sí mi amor, claro que funcionara te amo y sé que aún me amas, no has podido olvidarme como me pasa contigo-.
Dios, ahora pensándolo bien no sé que le vi me digo mentalmente. Acercándome a un más y a pocos milímetros de distancia de nuestras bocas le dije:
-Claro cómo olvidarlo- dije mientras me acerco y ascendió poco a poco mi pierna hasta que mi rodilla quedara a nivel de su entrepierna el muy idiota sonrió ante mi movimiento- pero que crees no eres la última coca cola del desierto, y no en mi vida no hay espacio para gilipollas- dicho eso le metí su buen rodillazo y corro lo que me falta para llegar a mi departamento.
Cuando llegue a mi departamento aún tenía el pulso un tanto acelerado por el susto o por el encuentro aún no sé que me afecto más, pero decido ignorar. No puedo creer, que me halla enamorado de un idiota como ese, que solo jugo con mis sentimientos, mí tiempo, me propuso matrimonio y la misma noche va y se revuelca con otra que se suponía era mi amiga.
Luego de la ducha me enfundo en mi pijama y pongo la alarma, el día siguiente va ser muy pesado todo el día de turno en la sala de emergencia.
ESTÁS LEYENDO
Un instante para siempre
RomanceAitana es una joven vivaracha, con una meta traza. No tiene tiempo para el amor, y no cree en el gracias a su ex; su único enfoque es su carrera y su familia o se cree. Un viaje que lo cambia todo, unos ojos azules que hipnotizan. ¿Será que vuelve a...
