Antes de salir del estacionamiento del karaoke me pidió que me deje vendar los ojos, que confíe en él, que quiere darle intriga a mi regalo de cumpleaños.
Y funciona, ¡Estoy emocionada! Estoy con el hombre más hermoso que he visto en mi vida, aún no se donde va a llevarme, pero da igual mientras sea con él.
Con delicadeza me ayuda a adentrarme en el vehículo, enciende el estéreo, lo escucho tararear algunas cuantas canciones de Alejandro Sanz. Su voz es mi sonido favorito.
¡Dios! ¿Acaso este hombre hace todo perfecto? Su sonrisa es perfecta, su risa, sus ojos, todo él lo es.
-Ya hemos llegado- dice sacándome de mis pensamientos, sale del carro y lo rodea para ayudarme a salir.
-¿Me puedo sacar ya la venda?- pregunto mientras caminamos a no sé dónde.
-No aún no- dice y me sujeta con fuerza cuando tropiezo con algo, escucho las puertas metálicas abrirse y me conduce dentro de ellas, imagino que estamos en un ascensor. Me muerdo el labio, de los nervios, se que estoy segura con él, pero no sé a donde me lleva.
¡Uy Aitana, te llego la hora! ¿O te lleva a un hotel para hacerte las cincuenta sombras de grey o a no sé qué? Bueno... si es la primera, que me haga unas cien sombras porque yo ni me quejo.
-¿Ansiosa?- pide tocando mis labios con las sus dedos.
-Algo- musito. ¿Algo? Estoy lo que le sigue de ansiosa.
-Ya hemos llegado- dice cuando escucho las puertas abrirse.
Fabrizzio retira la venda de mis ojos, y me quedo extasiada con lo que tengo ante mis ojos.
Estamos en la Torre Eiffel, en lo que parece un restaurante. A escasos metros de nosotros hay una mesa decorada muy romántica para dos cerca del gran ventanal que muestra una imagen preciosa de París a estas horas de la noche.
-Acompañame- pide muy cordial y dejo que me lleve hacia la mesa- Feliz cumpleaños mi hermosa princesa- dice con una gran sonrisa.
¿Su princesa? ¡Dios, este monumento de adonis griego siempre sabe qué decir!
Estoy tan absorta en la sorpresa, que no tengo palabras, no sé que decirle. Miro a mi alrededor maravillada y entonces caigo en cuenta de que estamos solo, no hay nadie aquí, solo nosotros.
-Es de mi prima- me explica refiriéndose al restaurante- se acaba de ir con su esposo cuando llegamos, ¿te gusta?- pregunta.
¡Que si me gusta! ¡Pff, me encanta! Es el mejor regalo de cumpleaños pienso.
-Sí, mucho- digo entusiasmada- la ciudad se ve espectacular desde aquí- añado mirando el panaroma.
-No tanto como tú- susurra.
***
Me despierto en plena oscuridad, desorientada. ¡Esta no es mi habitación! pienso, ¿Dónde estoy?, ¿Por qué estoy aquí? Salgo de la cama e intento buscar algún interruptor tanteando las paredes.
-¡Auch!- masculló cuando me golpeo el dedo gordo del pie. Me sobo el dedo y es entonces noto que no llevo medias, y que no cargo la ropa con la que salí, tengo una pijama de hombre.
¡Fabrizzio! Lo último que recuerdo es cuando nos embarcamos en su carro luego de cenar.
Después de algunos tropiezos, encuentro el interruptor y lo enciendo.
La habitación es un poco pequeña. Las paredes oscuras, observo una pequeña ventana a uno de los lado de la cama esta tapada por la cortina de seda roja, a juego con las sábanas. Del lado opuesto de la cama hay una mesita de noche donde esta mi celular, lo alcanzo y veo la hora.
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Un instante para siempre
RomanceAitana es una joven vivaracha, con una meta traza. No tiene tiempo para el amor, y no cree en el gracias a su ex; su único enfoque es su carrera y su familia o se cree. Un viaje que lo cambia todo, unos ojos azules que hipnotizan. ¿Será que vuelve a...
