-Eso es todo- dice Fabrizzio a la mesera que nos atiende.
-En, enseguida les traigo- responde ella tartamudeando y le dedica una sonrisa típica de esas lagartonas.
¡Y ahora voy de celosa!
Despertamos para la hora del almuerzo y como ninguno tenía ánimos de cocinar, Fabrizzio sugirió que vengamos a un restaurante a las afuera de París.
Al cabo de unos minutos la mesera vuelve con nuestras ordenes, dejar que Fabrizzio pida por mí fue una buena opción, la comida se ve exquisita.
-¡Mmmm!- Sabe exquisita.
-Veo que no me equivoque al elegir- musita sonriendome. Se lo ve tan guapo así vestido, lleva una bermuda blanca y una camisa a cuadros que le va muy bien con un cardigan verde.
-La verdad que no.. Esta delicioso- confieso.
Al salir del restaurante llamo a Ariane para avisar que pasaré por las llaves, me dice que no es necesario, ella salió desde temprano a Lyon a una reunión del esposo de su tía, que por motivo de que él viaja bastante aun no logro conocerlo.
-Ya no es necesario ir por las llaves- digo llamando la atención de Fabrizzio mientras caminamos al carro- las ha dejado en la recepción del edificio- añado en tono apagado porque sé que cuando lleguemos al departamento este bello sueño acabará.
-Pues mejor, vamos para allá- dice y una punzada ataca mi corazón pero trato de fingir que nada pasa, aunque no tan rápido porque lo nota- No me mal interpretas princesa, pero así es mejor porque así te puedo tener todo el fin de semana para mí- dice y me besa la frente, no me había fijado que ya habíamos llegado hasta donde esta aparcado el carro.
Fabrizzio abre la puerta del copiloto y me abrocha el cinturon, rodea el carro y toma asiento, antes de salir del aparcamiento me dedica una sonrisa dejando ver su pefecta dentadura.
***
-Siéntete como en tu casa- le digo mientras me dirijo al baño de mi habitación.
Me desnudo ya estando en la ducha, el agua caliente ya había empezado a desprender vaho, la temperatura esta perfecta.
Me apresuro, al recordar que tengo al adonis esperándome, me seco el cabello y me lo recojo con un moño desenfrenado. Envuelta en la toalla corro hasta mi armario en busca de algo bonito.
Cansada de pensar en que ponerme, termino optando por un vestido camisero floreado que combina perfecto con el atuendo de Fabrizzio y unas flats beige.
Salgo del dormitorio, y me dirijo hasta la sala, esta sentado en el sillón que durmió la otra noche, esta revisando su celular pero al rato repara en mi presencia y me sonríe.
-Luces hermosa mi princesa- susurra en mi oído y me da un pequeño mordisco que enciende todo mi ser.
Trago saliva, intentando asimilar lo ocurrido. Siento como si me faltase el aire, es más ya estoy hiperventilando. Necesito poner distancia, su aliento en mi oreja hace que miles de voltios sacudan mi cuerpo y solo provoca que quiera besarlo.
-Gracias- musito sonrojada, no puedo ya ni hablar.
Salimos del departamento con las manos entrelazadas, tal vez es un simple gestos para algunos, es más yo solía pensar así antes, pero no cuando mi mano esta entrelazada con la de Fabrizzio, pero cuando es con él, siento una descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo.
Llegamos nada más y nada menos que a los Jardines de Luxemburgo.
-Es hermoso- digo completamente maravillada.
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Un instante para siempre
RomansAitana es una joven vivaracha, con una meta traza. No tiene tiempo para el amor, y no cree en el gracias a su ex; su único enfoque es su carrera y su familia o se cree. Un viaje que lo cambia todo, unos ojos azules que hipnotizan. ¿Será que vuelve a...
