Aún medio adormecida busco mi celular para revisar la hora y hacerme una idea de que decir por mi retraso, pero suspiro aliviada al ver que me he levantado mucho antes de la hora programada.
Hoy llegará mi familia desde Argentina. ¡Así sí da gusto levantarse!
Ya que tengo tiempo suficiente para holgazanear un poco me quedo recostada en cama mirando el cielo raso, y pensando en todo lo sucedido hasta ahora.
Texteo algo para mis amigas que saldrán de viaje hoy, les doy mis felicitaciones, ellas hacen lo mismo y nos prometemos pasar Día de reyes juntos.
Cuando llego al hospital, mi cara de felicidad se desvanece al ver a Estelle en la entrada hablando con la prensa amarillista sobre el estado de mi adonis, veo que un grupo de usuarios se dirigen a la entrada del hospital y aprovecho para colarme entre ellos y pasar sin que la Miss lagartona repare en mi presencia.
Paso por la cafetería, saludo a un par de colegas y ya que llegué un poco antes, aprovecho en ir a la habitación donde se encuentra mi adonis.
Hay una enfermera a un lado de su cama, revisando los monitores, la saludo y me dice que ya casi termina, todo marcha bien, y que luego volverá, prefiere darnos algo de privacidad y le sonrío agradecida.
Alcanzo uno de los taburetes que hay en la habitación y lo acerco a la cama. Me siento, y suspiro al verlo, se ve tan relajado. Paso mi mano por su incipiente barba, y le doy un beso casto. Dicen que aunque el paciente esté en estado de coma puede recibir señales del medio exterior, espero que pueda sentir lo mucho que lo necesito conmigo, tomo su mano entre las mías y la beso también, y empiezo a cantarle Tú de Shakira.
Te regalo mi cintura y mis labios para cuando quieras besar
te regalo mi locura...
Y las pocas neuronas que quedan ya...
mis zapatos desteñidos, el diario en el que escribo...
Te doy hasta mis suspiros pero no te vayas más...
porque eres tú mi sol, la fe con que vivo, la potencia de mi voz... los pies con que camino...
Eres tu amor... mis ganas de reír..
El adiós que no sabré decir... porque nunca podré vivir sin ti...
No puedo evitar derramar lágrimas mientras la canto, porque es tan como dice el dicho, como anillo al dedo. Luego de conocer a este hombre estoy segura que no sé como vivir sin él. Este tiempo sin él ha sido una tortura.
De pronto siento revolverse algo entre mis manos y me sorprendo al ver que son los dedos de Fabrizzio, me quedo congelada por unos segundos, los mismos que tarda en abrir los ojos.
¡Dios, ya estaba olvidando que tanto hipnotizan sus ojos!
Inevitablemente más lágrimas aparecen en mí pero esta vez de felicidad y sólo felicidad.
¡despertó!
Salto del taburete y me lo como a besos a mi adonis, el intenta abrazarme con algo torpeza, pero sus besos.
¡ay sus besos, sus labios!
Este hombre es el placer puro.
Me despego un poco de él para comprobar que efectivamente es él y que ya despertó.
-Princesa- su voz suena áspera, hace pausa- te amo, ven aquí.
Y cómo no, obedezco inmediatamente y me acerco a él.
-No sabes cuánta falta me haces- digo entre sollozos.
-Tu voz fue mi interruptor- dice entre pausado y con la voz muy áspera-
Me alejo un poco y escucho como gruñe por ello, pero es para alcanzar un poco de agua.
-Ten bebe- pido y le ayudo a beber.
-Gracias mi amor... soñé que cantabas- dice viéndome fijamente.
Si esos ojos tan azules como el océano me cautivan por completo.
-No fue un sueño- digo en un susurro- lo estaba haciendo hasta que despertaste.
-¿Podrías seguir o terminaste la canción?- pregunta- No esta todo claro- dice en tono apenado.
-No, no la terminé pero primero lo primero. Iré en busco del neurólogo para que te evalúe, tus padres están abajo, debo ir y avisarles, luego te cantaré las canciones que quieras pero No te vayas más...
Salgo de la habitación como genio en botella, corriendo hacia el consultorio del neurólogo que esta en el mismo pasillo pero cuando paso por la estación de enfermería me informan que esta en la cafetería con los padres de Fabrizzio.
Dominique al verme llorando me pregunta si ha sucedido algo malo con mi adonis.
Y aún con lágrimas en los ojos sonrío y le explico lo que sucede, ella no lo puede creer que sea cierto, se une a mi felicidad y me dice que me quede junto a Fabrizzio que ella misma va a informarle al doctor.
Después de una exhaustiva inspección, el doctor informa que todo va de maravilla pero que dejará un par de días más internado, lo cuál no fue de total agrado para Fabrizzio pero no queremos correr riesgo.
Al poco tiempo la habitación de mi adonis se ve inundada de flores, tarjetas de felicitaciones, globos.
Están sus padres, su prima, Elliot y otros dos colegas más.
Desde que despertó no me he despegado de su lado, y bueno él tampoco me lo ha permitido, todo es felicidad hasta que llega Estelle con una dramática entrada, cual novela mexicana, que camina con paso firme hasta la cama y bajo la mirada de todos, es recibida por mi adonis con una cara de mosqueo ¡Se merece eso y más! Pienso pero mejor me lo callo y empieza a soltar idioteces:
-mi amor, despertaste, chiquito no sabes cuánto te extrañé- dice mientras intenta acercar su cara de deee... Me reservo mis comentarios mejor, es una... Grrr.
La tía va de tonta o qué, pero mi príncipe esquiva su beso y le responde arisco:
-Estelle no empieces, y respeta a mi futura esposa- dice tajante.
Espera, espera espera... Qué dijo qué!!!!! ¿Su futura esposa? Como diría Valeria ¡AyDiomio! Que si me pinchan en serio no sangro.
Mi adonis me sonríe divertido, mientras los espectadores están igual de asombrados por sus palabras y Elliot me hace manitos arriba.
Mi cara debe ser un poema, pero antes de que Estelle pueda decir algo es sacada por Elliot de la habitación.
Los últimos en salir de la habitación de Fabrizzio son sus padres, ni bien se escucha cerrar la puerta mi adonis me atrae a él y me besa.
¡Su boca! Ese sabor que me sabe a gloria, y que por fin puedo volver a sentir. De a poco el beso se vuelve más profundo hasta que debemos separarnos para recuperar el aire.
-No veía la hora en que todos salgan de aquí y tenerte sólo para mí- dice mientras acaricia mi cabello.
-Te he extrañado- digo abrazándolo, y llorando como una niña- no sabes...- y no puedo continuar la frase. Me besa suave pero con la misma o más ansiedad que yo a él, le necesito.
Sus manos recorren mi cuerpo, me estremezco ante su contacto, todas mis terminales nerviosas estallan.
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Un instante para siempre
RomanceAitana es una joven vivaracha, con una meta traza. No tiene tiempo para el amor, y no cree en el gracias a su ex; su único enfoque es su carrera y su familia o se cree. Un viaje que lo cambia todo, unos ojos azules que hipnotizan. ¿Será que vuelve a...
