17. Solamente tú

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Fabrizzio detiene el Lamborghini a una calle de la universidad, tal como se lo pedí y en serio estoy muy agradecida por ello, pero en el fondo estoy triste nuestro fin de semana juntos ha terminado y con ello cualquier posibilidad de volver a estar entre sus brazos.

La realidad se apoderó de mi racionalidad y sé que lo del fin de semana fue un error.

¡Fue el mejor error de mi vida!

-Te dejo a una calle, pero solo porque así me lo pedistes- dice Fabrizzio mirándome fijamente- ¿qué pasa princesa?- su voz es dulce.

-Nada, se ha acabado el fin de semana- musito tomando la manija de la puerta del copiloto, lista para salir pero Fabrizzio se me adelanta y le pone seguro.

-¿Pero qué?- digo mirándole.

-Solo el fin de semana, porque esto- dice señalándonos- no acaba aquí princesa- y antes de que pueda responder me besa, es un beso suave, lento y tierno.

-Te veo en el hospital- dice mordiendo mi labio inferior.

Trago saliva, solo asiento. Fabrizzio saca el seguro y me sonríe triunfante, bajo enseguida de vehículo y camino la calle que me falta sin girarme para ver al hombre de ojos azules que me trae loca, y que sé me esta viendo, siento su penetrantes ojos fijos en mi.

Este hombre me hipnotiza, inhibe mi razón, estar a su lado es no pensar con claridad.

Le quiero, eso es seguro, pero ¿él me quiere?

-Aitana- me saluda Fede al llegar al mismo tiempo a la entrada de nuestro edificio.

-Hey Fede, ¿Cómo vas?- digo saludándolo con un beso en la mejilla.

-Bien, todo bien. Te nos fuiste temprano de la fiesta- dice Fede mientras subimos algunos escalones.

-Sí- contesto nerviosa, recordando que ese día los deje botados a mis nuevos amigos y todo por irme con mi adonis.

-¿Qué te paso?- pide.

-Me sentí algo mareada- miento.

-Sip, Ariane nos comento que te sentías mal y que el doctor Belforanthor te acompaño hasta tu casa- musita.

Entramos al salón donde se encuentran los demás y luego de unos minutos veo entrar al doctor Belforanthor padre y empieza la clase.

-Bien eso es todo señores, podéis marcharse- musita sonriendo.

El doctor es un excelente docente, las horas se pasaron tan rápido y explica muy bien la clase.

Estoy guardando mis apuntes cuando el doctor dice.

-Dra. Rodríguez, podría venir- dice sentado en su escritorio.

Asiento. Miro a Brandon que esta mi lado y el gesticula tranquila, no es nada y luego sale del salón dejándome sola.

Con nerviosismo me acerco al doctor y este musita.

-Me gustó la investigación que me entrego, excelente trabajo- dice serio, y yo suspiro aliviada.

-¿Qué paso?- pide Brandon cuando me ve salir del salón.

-Solo quiso felicitarme por mi investigación- musito.

-Ya ves, no era nada- dice abrazándome y le correspondo.

El abrazo dura minutos al menos eso pienso, pero en realidad se que solo han sido segundos, aún así me ha parecido demasiado, y con algo de delicadeza me deshago de su tacto.

-¿Te llevo al hospital?- me pregunta.

-Sí, gracias- digo sonriendo.

Caminamos hasta el aparcamiento, cuando llegamos al automóvil, un jeep de color negro, Brandon me abre la puerta del copiloto y me ayuda a entrar, segundos después ocupa el asiento de conductor y enciende el motor.

Un instante para siempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora