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Maddie se quedó callada unos segundos, era como si, después de haber arrancado aquella conversación, se planteara el dejarla correr. Me levanté y recogí con la escoba los cristales del suelo, le di su tiempo para prepararse. Busqué en el armarito del pasillo algo de desinfectante y vendas. Me senté, dejándolas en la mesa del salón. Luego, le di una de las tazas calientes que había preparado.

- Deja que te cure eso anda – Dije, con la mayor calma posible.

- Te he dicho que eso me da igual ahora.

- Ya, pero a mí no, ¿vale? – Puse sus pies sobre mis rodillas, con suerte, solo tenía un par de cortes pequeños, nada profundo. Le desinfecté las heridas, pude oír cómo se quejaba, aunque tratara de disimular. Luego, le vendé la planta ambos pies, pronto se curarían – Bueno... Ahora ya puedes explayarte si quieres.

- Mi vida solía ser tranquila, no era nada alocada... Trabajaba en una empresa de correos, vivía con mis padres, nada destacable en eso. Solía ir con un amigo a ver monólogos en un bar, a veces también venía gente a cantar.

- ¿Como en el Queen's?

- Menos serio, podías subir y cantar, como karaoke, o con tus propias canciones... Hubo un día, en que James me animó a salir al escenario. Me morí de la vergüenza, pero... Fue bien, disfruté bastante. De entre las personas que estaban tomándose algo allí, había alguien mirándome, alguien que entendía de música – Paró un segundo, cogió aire. – Se presentó, me dijo que estaba "fascinado y entusiasmado" conmigo, la verdad fue muy amable. Luego me di cuenta de quién era, alguien bastante conocido, era productor y compositor.

- Vale... De momento te sigo.

- Era alguien muy joven en su campo, pero, era buenísimo. Ya había descubierto a más de una estrella de la canción... Comencé a quedar con él, nos llevábamos bien, había química. Éramos bastante jóvenes, yo en aquel entonces tenía 17, él 21. Comenzamos a componer, a escribir... Rebosábamos creatividad, un dúo imparable... Y luego... Luego nos enamoramos – Sorbió de la taza. ¿Sabes cuando, todo va perfecto, y te preguntas "no será todo DEMASIADO perfecto"? Yo pasé de hacerlo en aquella época. Comenzamos a dar conciertos, pequeños, pero, conciertos. 40 personas era bastante para nosotros, para empezar. Él no dejaba de decirme "esas personas te adoran, pero, nadie te querrá como te quiero yo, jamás". Fue bonito, fue la primera vez que me dijo "te quiero", me llenó muchísimo.

- Es un poco rara la forma de decirlo, pero... Entiendo el punto.

- Al tiempo, comenzó a decirme que estaría bien cambiar de estilo, ponerme guapa, algo más adorable, mi voz aguda atraía a muchas personas... Y así lo hice, en su momento, me teñí el pelo de blanco y rosa, cambié mi forma de vestir, como si fuese una Barbie. Creía que me gustaba, pero... Con el tiempo, dejé de sentirme yo misma, y sin casi darme cuenta... Caray, focalizaba mi vida entorno a él. Dejé el trabajo, comencé a vivir en su apartamento, no veía a James, ni a ninguno de mis otros amigos...

- Te absorbía por lo que dices...

- Sí, pero, cuando trataba de comentarle de quedar con mis amigos, me ponía pegas. A mis padres sí íbamos a verles, aunque, casi parecía gustarles más él que si propia hija, estaban fascinados. Un productor tan joven y reconocido, creía en su hija, era asombroso, pero... Claro, eso significaba que el dinero llegaría en algún momento, así que eso importaba más que si primogénita.

- Eso está feo... Vaya padres nos ha tocado, ¿eh?

- Supongo. El caso es, que, comenzó a tratar de cambiar mis canciones, me cuestionaba cualquier frase o palabra de las letras... Creía que hablaban de otra persona, un amante, una persona de la cual él no tenía información... Posesivo. Hubo un punto en el que, discutíamos un montón... Y todo se solía arreglar con esa frase "nadie te va a querer tanto como te quiero yo. Eso, o el sexo. Era la única manera de dejar de discutir – Pude notar cómo tenía los ojos lagrimosos. – Así fueron 6 años de mi vida. – Hacíamos vídeos en Internet, vídeos peculiares, era divertido, al menos el momento en el que grabábamos, pero... Después, todo era un infierno. Con el tiempo, comenzó a proponerme cosas distintas a la hora de acostarnos. Algún azote, algún guantazo en la cara... Pero él quería más y más, tanto que terminamos probando incluso todo ese rollo de la asfixia... Un día por poco me ahogó...

MaddieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora