IX

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El día había llegado para Senjuro, en esta noche de verano a la luna llena tenía que estar presente en el bosque donde los aspirantes a cazadores entran a su selección

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El día había llegado para Senjuro, en esta noche de verano a la luna llena tenía que estar presente en el bosque donde los aspirantes a cazadores entran a su selección.

Senjuro empaca provisiones, el no cargaría con una capa de llamas como la que solía tener su hermano. Este tenía un haori rojo carmesí, simple pero le ayudaría.

Se acomoda su amuleto de glicinias debajo de su ropa. Nota el arete de Tanjiro en su mesita de noche.

Esta la toma y le da un tierno beso al objeto, guardandoselo en el bolsillo.

Toma su katana y se la amarra a la cintura. Hace un par de días atrás la condición de Kyojuro mejoró y Akaza recibió sus dagas así que partieron en una misión. No sin antes desearle suerte al menor, este suspira caminando hacia la puerta que sin más la atraviesa cerrando la finca de la llama.

Comenzado así su largo camino hacia el bosque de glisinias.

Llegando cuando el atardecer pasó, muchos chicos estaban a la entrada del bosque.

Senjuro miró a su alrededor, el brillo y el aroma de los árboles le gustaba. Estaba caminando tan distraído admirando las flores que sin querer choco con una chica que sacó un leve quejido.

La chica estaba por caer, pero Senjuro le toma del brazo para evitarlo.-Disculpa.-Le dice el peli-dorado.

-Descuida.-Le dice algo nerviosa la chica, quien tenía unos hermosos ojos color esmeralda y un cabello rojiso.

Senjuro la suelta. - Bien entonces mucha suerte.-Dando una reverencia para seguir su camino.

Hasta que por fin se encontró con la entrada principal de la prueba.

La luna estaba a mitad del firmamento así que era momento de esperar.

Cuando estaba a unos minutos, las chicas con sus kimono hicieron acto de presencia.-Buenas noches aspirantes a cazadores.- Dicen al mismo tiempo.

-Este bosque está lleno de demonios que no salen del mismo por la barrera de glicinias que lo rodea.- Dice la de pelo plateado.

-Su misión es atravesar el bosque y salir en siete días.- Agrega la azebache.

-Cuando la luna llegue a su punto más alto, comenzara la prueba mucha suerte.-Terminan ambas.

Senjuro miró hacia el cielo, la gran luna llena se reflejaba en sus ojos. La vio cada vez subir, de nuevo escucha los latidos de su corazón en sus oídos. Y un nerviosismo entró en él, tanto que comenzó a temblar.

Hubo silencio para el, hasta que la luna callo en el punto más alto.

Todos los cazadores corrieron hacia el bosque, Senjuro dejó de oír su interior hasta que uno de los cazadores que se adentraba le pego rozandole el hombro.

Senjuro baja la cabeza hacia la entrada de este, tomo un enorme respiro y corrió hacia el interior.

Corrió por el bosque hasta que decidió caminar. Los grillos sólo se escuchaban a lo lejos, no parecía a ver ningún rastro de vida a la redonda.

Luna RosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora