Patrick estaba caminando al vestíbulo cuando miró a un niño con ropa deportiva manchada de comida escolar.
-¿Puedo ayudarlos?
-¡Patrick! – El niño corrió a abrazarlo.
-Señor lo lamento. – La mujer anciana lo miró sorprendida. – Pero he venido a buscar a Amelie, tengo una cita medica en media hora y no puedo llevar al pequeño. Amelie no pudo pasar por él al colegio.
-¿Usted es su madre cierto?
-Un gusto Carolina Stone. – Estrecharon manos.
-No se preocupe, cuidaré del pequeño. – Se dirigió a la recepcionista. – Por favor avise a Amelie Stone que Daniel está en mi oficina y que puede pasar por él cuando termine.
-Enseguida señor.
-Lamento causarle problemas. – Intervino Carolina.
-No hay problema, vaya con cuidado, ¿Necesita un chofer?
-No, no... puedo tomar un taxi a la salida.
-De ninguna manera.
-Llama al chofer, dile que le encargo a la señora. – se dirigió de nuevo a la recepcionista. Quien se puso manos a la obra.
-Gracias señor... - Miró al pequeño que estaba en sus brazos. - ¿Te portaras bien cierto? Amelie irá por ti pronto.
-Si abuela, seré buen niño.
-Así me gusta campeón. – Le dio un beso en la cabeza y le revolvió el pelo.
Tanto Patrick como Daniel, miraron salir a su abuela partir hacia el médico.
-¿Has comido ya?
-No, han pasado tarde al colegio por mí.
-¿Qué te parece si comemos unas hamburguesas en mi oficina?
-¡Si! ¿Pueden ser de McDonald's? Me gustan los juguetes que obsequian.
-Así será muchacho.
-Por favor pide dos... no... tres cajitas felices, una hamburguesa con doble carne, unos Nuggets, y dos helados... - La secretaria lo miró sorprendida. – Y si quieres algo también adjúntalo a la cuenta.
Sin respuesta Patrick se dio la vuelta a los elevadores. La secretaria boquiabierta hizo caso a lo que le pidió su jefe, tomo el teléfono y miró su dirección antes de que las puertas del elevador se cerraran.
El teléfono de Amelie sobre su escritorio comenzó a sonar.
-Amelie Stone – respondió.
-¿Puede venir a mi oficina por favor?
-¿Ahora mismo? Señor tengo...
-Si, Amelie ahora, es algo importante.
-Señor voy de salida a recoger...
-¡Mami! Estoy en la oficina de tu jefe – Amelie se quedó perpleja al escucharlo. - ¿Puedes creer que es muy grande? ¡Tiene vistas a la calle! Todo es muy bonito.
Daniel estaba encantado con todo lo que encontraba a su alrededor. Para él aquella oficina significaba un mundo por descubrir, pues únicamente conocía su colegio y su hogar.
-Voy enseguida. – Terminó la llamada y sin perder tiempo subió al elevador.
Entró sin avisar y cerró la puerta cautelosamente. Miró a Patrick y a Daniel jugar en su sillón al lado de su escritorio, ambos estaban haciendo una carrera con autos que venían dentro de la cajita feliz.
ESTÁS LEYENDO
Solo esta noche.
Teen FictionLa vida a veces puede ser un poco desafiante o en este caso ser un completo caos. Amelie Stone ha pagado con creces cada error de su vida, que enamorarse es el menos permitido. Tiempo atrás pensaba vivir su sueño, pero una inoportuna decisión le hi...
