Capítulo 27

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Se suponía que él se encontraba buscando a una persona, que estaba en una misión que no podía dejar, sin embargo, su mente estaba en otro asunto, su mirada aburrida mostró su poco interés en todo lo que esto conllevaba, tampoco dijo nada sobre las presencias que sentía, estaba concentrado en otra cosa, su concentración estaba puesta en no dejar que su chakra se descontrolará, al mismo tiempo, tenía otro lugar al que dirigirse, estaba por estallar y no precisamente de buena manera, decir que estaba enojado era poco.

-Sensei – él murmuró mientras saltaba de rama en rama, su mente puesta en su figura paterna.

- (Siempre puedes usar mi poder) – Kurama ofreció viendo como los ojos del chico cambiaban.

- (Gracias) – él dijo en su mente, estaba lo suficientemente calmado como para pensar.

Él no buscaba mucho en particular, solo quería terminar esto rápido y como tal, expandió sus sentidos, llegando a sentir el chakra de cierto Uchiha, su mirada de posó sobre Sakura por un instante, pensó en lo tonta que estaba siendo la chica al pensar que el chico regresaría, lo supo mejor que nadie, Sasuke ya no tenía nada en la aldea, de hecho, incluso tras saber que lo ocurrido era verdad, pensó que lo último que este querría sería regresar al lugar que hizo que su hermano sacrificará su nombre, su vida.

- (Si Miko hubiera sido obligada a eso estaría yendo a destruir la aldea) – él pensó mientras bajaba al suelo, ahora estaba solo con Yamato y Hinata.

- (¿No deberías pensar en la persona que te sigue?) – Kurama exclamo, en cierto modo divertido por la forma de pensar de su jinchuriki.

- (No me preocupa Kabuto) – él respondió mientras se giraba – sal ya de ahí, Kabuto.

Ante su exigencia, el ninja médico hizo acto de aparición, su rostro medianamente cubierto por la capucha de su túnica, su mirada clavada en el chico, el cual se encontraba pensando en la mejor manera de rechazar los sentimientos de Hinata, no le desagradaba la chica, no tenía en su contra y en realidad le parecía alguien agradable, en realidad seguía sin saber que hacer, si las cosas seguían de la manera en la que iban terminaría casándose con Yugito por política y con Miko por amor, no estaba seguro de cuantos más buscarían algo por política y eso lo enojaba.

- ¿Qué buscas? – él pregunto adelantándose a Yamato, el cual lo miro con sorpresa.

-Agradecerte – Kabuto respondió para incertidumbre del chico – después de la muerte de Orochimaru-sama perdí la noción de quien era yo, nunca conocí a mis padres o a mi tierra natal, el enemigo me encontró desde que era pequeño, hice de espía en los países y aldeas, estos últimos no significando mucho para mí, al menos hasta que comencé a servir a Orochimaru-sama y ahora que se ha ido, bueno, supongo que ya entiendes a que me refiero.

Sí, el chico comprendió a que se refería, pues él mismo buscó esa respuesta durante un tiempo, saber quien era, un demonio o el niño que Miko siempre le había dicho que fue, al final decidió solo ser Naruto, algunos ya podrían verlo como un demonio, otros como un niño, lo único que le importó fue Miko, el menos al principio, pero ella siempre fue lo que evito que decidiera irse, que decidiera ver a la aldea como su enemiga, al final, a pesar de su poder, seguía dependiendo de ella.

- ¿Y por eso decidiste transformarte en la propia serpiente? – Naruto cuestionó, sus ojos entrecerrados mientras levantaba el libro que Kabuto le arrojo.

-Parece que te diste cuenta – Kabuto dijo mientras se quitaba la capucha y revelaba su brazo izquierdo – ahora que Orochimaru-sama está muerto, superaré a Orochimaru-sama, al cual absorbí.

Él se mantuvo impasible incluso tras la revelación, solo termino de escuchar lo que fuera que el hombre tuviera que decir, sabía que justo delante suyo había un enemigo, alguien que complicaría las cosas en el futuro y, de todos modos, lo dejo ir, perseguirlo en ese preciso momento no haría que nada bueno saliera, no cuando estaba en una misión, no cuando debía estar atento a otros asuntos, cualquier movimiento, supo que el hombre tenía una forma de escapar, por lo que dejo de darle importancia y comenzó a caminar en la dirección en la que iba.

Mi esperanzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora