¿Libres?

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Hubo un pequeño duelo de miradas entré "Dios" y mi persona, para nuestras entidades lograron pasar algunos minutos, pero para los externos a esa batalla fueron escasos segundos, batalla que se interrumpió por el contrario.

-¿Cómo osas interrumpir el encuentro con mis hijos de esa manera? - dijo casi indignado - Deberías ser asesinada por tal insolencia.

-Ellos no son tus hijos, solo los quieres como armas, gente que haga tu trabajo sucio, el que debería dejar la existencia eres tú - la firmeza al igual que la molestia se escuchaban en mi voz, en serio no dejaba de escuchar aquella vocecita que me exigía a gritos "¡Elimínalo!"

-Esta bien, si así es como serán las cosas - miro directamente a sus angeles solo para dar su orden - Tropas, quiero sus cabezas rodando en el piso.

De forma casi automática todos sujetaron firmemente sus armas para apuntarnos con estas, sonreí ligeramente de lado mientras sujetaba mi guadaña de tal forma en la que ellos sabrían que mis ataques serían tirar a matar, pero antes de que ocurriera la masacre, Enrique se interpuso, estaba por reclamarle al respecto, cosa que no pude hacer ya me vi obstruida por su mano en mi boca.

Se dirigió al falso dios de manera formal e incluso uso una clásica frase de Jesús, hecho por el cual el mencionado reclamo, solo gire los ojos con obviedad antes de proporcionar una mordida a su extremidad sobre mi boca, poco después los angeles bajaron las armas mientras que nos acercamos a Rique que se había quedado un poco atrás de nosotros.

-¡¿Que carajos te pasa?!- susurré enojada

-¡¿Que te pasa a ti?!, ¡¿Y que bendiciones estás aquí?! - respondió de la misma manera - Se supone estarías en la creepyhouse.

-Digo, si desaparecen, no podemos rastrearlos y acabábamos de saber los que necesitábamos para la reparación de lo que depende nuestra existencia... creo es obvio que me voy a preocupar animal.

-¡Oigan!, Problemas maritales después, en este momento necesitamos nos sigas la corriente - intervino Rique.

-¡¿Qué?! Le iban a entregar sus gemas.

Reclamé en susurros de inmediato, pero así como lo hice recibí la explicación del plan que tenía antes de que interviniera, plan que se resume en un trato con gemas falsas para que nos dejen en paz y luego fingir su muerte.

-Este... Si, bueno... ¿Que tengo que hacer? - pregunté una vez termino su explicación.

-Primero que nada ten - me entrego dos muestras de sangre de las que necesitábamos - necesito que nos esperes afuera con un portal, obviamente escondido.

-Estoy anclada a Angle, en cuanto de la señal nos manda a casa - les informe guardando con discreción las muestras.

- Aun mejor, en cuanto salgamos prepárate para irnos, dejaremos las ilusiones y este plano nos dejara por fin en paz.

- Está bien... - dije no tan convencida, pero no era por no confiar en él, si no por qué en realidad no se puede confiar en los dioses.

-Tranquila My lady,  solo síguenos la corriente.

-Esto será humillante - comenté al mismo tiempo que su hermano.

Pronto volvió a dirigirse al auto proclamado "padre de la creación" una conversación formal que además de cierta manera algo curiosa se volvió un tanto cómica en el momento en el cual se arrodilló como si en serio estuviera estuviera pidiendo misericordia para una pecadora vil; la puerta fue abierta a nuestras espaldas después de que Yavhet aceptará dejarme ir y diera la orden.

- Ten una buena vida Rushifa - dijo de la forma más sería posible que la vergüenza le permitía.

- Igualmente, suerte con tu padre angelito.

Una Aventura con los Creepypastas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora